paśyaitāḿ pāṇḍu-putrāṇām
ācārya mahatīḿ camūm
vyūḍhāḿ drupada-putreṇa
tava śiṣyeṇa dhīmatā
paÅ›ya — mirad; etÄm — esta; pÄṇá¸u-putrÄṇÄm — de los hijos de PÄṇá¸u; ÄcÄrya — ¡oh, maestro!; mahatÄ«m — gran; camÅ«m — fuerza militar; vyÅ«á¸hÄm — dispuesta; drupada-putreṇa — por el hijo de Drupada; tava — tu; Å›iá¹£yeṇa — discÃpulo; dhÄ«-matÄ â€” muy inteligente.
Duryodhana, un gran diplomático, querÃa señalar los defectos de Dronacarya, el gran brahmana comandante en jefe. Dronacarya tuvo una cierta querella polÃtica con el rey Drupada, quien era el padre de Draupadi, la esposa de Arjuna. Como resultado de ello, Drupada celebró un gran sacrificio, mediante el cual recibió la bendición de tener un hijo capaz de matar a Dronacarya. Dronacarya sabÃa esto perfectamente bien, y, no obstante, como brahmana liberal que era, no vaciló en impartirle todos sus secretos militares a Dhrstadyumna, el hijo de Drupada, cuando éste le fue confiado para su educación militar. Ahora, en el campo de batalla de Kuruksetra, Dhrstadyumna se puso del lado de los Pandava, y fue él quien organizó la falange militar de ellos, después de haber aprendido el arte con Dronacarya. Duryodhana le señaló a Dronacarya este error, a fin de que estuviera alerta y no transigiera en la pelea. Con esto, él querÃa indicarle además que no debÃa mostrarse igual de indulgente en la batalla en contra de los Pandava, quienes eran también afectuosos alumnos de Dronacarya. Arjuna, en especial, era el más afectuoso y brillante de sus alumnos. Duryodhana le advirtió además que semejante indulgencia en la pelea llevarÃa a la derrota.