sañjaya uvāca
dṛṣṭvā tu pāṇḍavānīkaḿ
vyūḍhaḿ duryodhanas tadā
ācāryam upasańgamya
rājā vacanam abravīt
sañjayaḥ — Sañjaya; uvÄca — dijo; dṛṣá¹vÄ â€” después de ver; tu — pero; pÄṇá¸ava-anÄ«kam — los soldados de los PÄṇá¸ava; vyÅ«á¸ham — dispuestos en falanges militares; duryodhanaḥ — el rey Duryodhana; tada — en ese entonces; ÄcÄryam — el maestro; upasaá¹…gamya — acercándose; rÄjÄ â€” el rey; vacanam — palabras; abravÄ«t — habló.
Dhrtarastra era ciego de nacimiento. Desgraciadamente, también carecÃa de visión espiritual. Él sabÃa muy bien que sus hijos eran igualmente ciegos en materia de religión, y estaba seguro de que nunca podrÃan llegar a un acuerdo con los Pandava, que eran todos piadosos de nacimiento. Aun asÃ, él dudaba de la influencia que podrÃa tener el lugar de peregrinaje, y Sañjaya entendÃa el motivo de su pregunta acerca de la situación en el campo de batalla. Por consiguiente, Sañjaya quiso alentar al abatido Rey, y para ello le aseguró que sus hijos no iban a llegar a ninguna clase de acuerdo bajo la influencia del lugar sagrado. Sañjaya le informó, pues, al Rey, que su hijo, Duryodhana, después de ver la fuerza militar de los Pandava, fue de inmediato a donde se encontraba el comandante en jefe, Dronacarya, para informale de la verdadera situación. Aunque a Duryodhana se lo menciona como el rey, aun asà tuvo que acudir al comandante, debido a la gravedad de la situación. Asà pues, él era muy apto como polÃtico. Pero su aspecto de diplomático no pudo ocultar el temor que sintió al ver la organización militar de los Pandava.