reto-dhāḥ putro nayati
naradeva yama-kṣayāt
tvaḿ cāsya dhātā garbhasya
satyam āha śakuntalā
retaḥ-dhāḥ — a la persona que emite el semen; putraḥ — el hijo; nayati — salva; nara-deva — ¡oh, rey (Mahārāja Duṣmanta)!; yama-kṣayāt — del castigo de Yamarāja, o de estar bajo la custodia de Yamarāja; tvam — Tu Gracia; ca — y; asya — de ese niño; dhātā — el creador; garbhasya — del embrión; satyam — diciendo la verdad; āha — dijo; śakuntalā — tu esposa, Śakuntalā.
Después de escuchar el oráculo, Maharaja Dusmanta reconoció a su esposa e hijo. El smrti vedico señala:
pun-namno narakad yasmat
pitaram trayate sutah
tasmat putra iti proktah
svayam eva svayambhuva
El hijo libera a su padre del castigo en el infierno llamado put, y por ello recibe el nombre de putra. Conforme a este principio, si entre el padre y la madre hay desavenencias, el hijo libera al padre, no a la madre. Pero si la esposa es fiel y sigue a su marido sin desviación, si el padre se libera, la madre también. Por eso las Escrituras védicas no contemplan la posibilidad de divorcio. A la esposa se la educa siempre para que sea casta y fiel a su esposo, pues ello la ayudará a liberarse de toda circunstancia material indeseable. Este verso dice claramente: putro nayati naradeva yama-ksayat: «El hijo salva a su padre de estar bajo la custodia de Yamaraja». En ningún caso dice: putro nayati mataram: «El hijo salva a su madre». Quien se libera es el padre que aporta la semilla, no la madre que la almacena. Por consiguiente, marido y mujer no deben separarse bajo ninguna circunstancia, pues, si tienen un hijo y lo crían para que sea un vaisnava, ese hijo puede salvarles a ambos de la custodia de Yamaraja y del castigo en la vida infernal.