smaratāḿ hṛdi vinyasya
viddhaḿ daṇḍaka-kaṇṭakaiḥ
sva-pāda-pallavaḿ rāma
ātma-jyotir agāt tataḥ
smaratām — de personas que siempre piensan en Él; hṛdi — en lo más hondo del corazón; vinyasya — situar; viddham — heridos; daṇḍaka-kaṇṭakaiḥ — por las espinas del bosque de Daṇḍakāraṇya (cuando el Señor Rāmacandra vivía en él); sva-pāda-pallavam — los pétalos de Sus pies de loto; rāmaḥ — el Señor Rāmacandra; ātma-jyotiḥ — los rayos de Su lustre corporal, denominado brahmajyoti; agāt — entró; tataḥ — más allá del brahmajyoti, en Su propio planeta Vaikuṇṭha.
Los pies de loto del Señor son siempre tema de meditación para los devotos. Cuando el Señor Ramacandra caminaba por el bosque de Dandakaranya, a veces Sus pies de loto se pinchaban con las espinas. Al pensar en esto, los devotos se desmayan. El Señor no siente dolor ni placer por causa de las acciones y reacciones del mundo material, pero los devotos no pueden soportar que los pies de loto del Señor sufran el pinchazo de una espina. Ésa era la actitud de las gopis cuando pensaban que Krsna caminaba por el bosque sufriendo en Sus pies de loto el pinchazo de las piedrecitas y granos de arena. Ese malestar en el corazón del devoto es algo que ni los karmis, ni los jñanis, ni los yogis pueden entender. Los devotos, que no podían soportar siquiera la idea de que los pies de loto del Señor sufriesen el pinchazo de una espina, padecían una nueva angustia al pensar en la partida del Señor, pues, tras completar Sus pasatiempos en el mundo material, el Señor tenía que regresar a Su morada.
La palabra atma-jyotih es significativa. El brahmajyoti, tan apreciado por los jñanis, es decir, por los filósofos monistas que desean entrar en él para liberarse, no es otra cosa que los rayos del cuerpo del Señor.
yasya prabha prabhavato jagad-anda-koti-
kotisv asesa-vasudhadi-vibhuti-bhinnam
tad brahma niskalam anantam asesa-bhutam
govindam adi-purusam tam aham bhajami
«Yo adoro a Govinda, el Señor primigenio, que está dotado de gran poder. La brillante refulgencia de Su forma trascendental es el Brahman impersonal, que es absoluto, completo e ilimitado, y que manifiesta la diversidad de incontables planetas, con sus diferentes opulencias, en millones y millones de universos» (Brahma-samhita 5.40). El brahmajyoti es el comienzo del mundo espiritual, y más allá del brahmajyoti están los planetas Vaikunthas. En otras palabras, el brahmajyoti se sitúa en el exterior de los planetas Vaikunthas, del mismo modo que la luz del Sol es exterior al Sol. Para entrar en el planeta solar, es necesario pasar a través de la luz solar; del mismo modo, cuando el Señor o Sus devotos entran en los planetas Vaikunthas, lo hacen a través del brahmajyoti. Los jñanis, los filósofos monistas, no pueden entrar en los planetas Vaikunthas, porque se lo impide su concepto impersonal del Señor; pero tampoco pueden residir eternamente en el brahmajyoti, de modo que, al cabo de un tiempo, vuelven a caer al mundo material. Āruhya krcchrena param padam tatah patanty adho 'nadrta-yusmad aṅghrayah (Bhag. 10.2.32). Los planetas Vaikunthas están cubiertos por el brahmajyoti, de modo que, para poder comprender correctamente esos planetas Vaikunthas, es necesario ser un devoto puro.