sa vilokyendra-vāyv-ādīn
niḥsattvān vigata-prabhān
lokān amańgala-prāyān
asurān ayathā vibhuḥ
samāhitena manasā
saḿsmaran puruṣaḿ param
uvācotphulla-vadano
devān sa bhagavān paraḥ
saḥ — el Señor Brahmā; vilokya — al ver; indra-vāyu-ādīn — a todos los semidioses, guiados por Indra y Vāyu; niḥsattvān — privados de toda potencia espiritual; vigata-prabhān — privados de toda refulgencia; lokān — los tres mundos; amaṅgala-prāyān — sumidos en la desdicha; asurān — todos los demonios; ayathāḥ — prosperando; vibhuḥ — el Señor Brahmā, el ser supremo en el mundo material; samāhitena — mediante un ajuste completo; manasā — de la mente; saṁsmaran — recordar una y otra vez; puruṣam — a la Persona Suprema; param — trascendental; uvāca — dijo; utphulla-vadanaḥ — con el rostro brillante; devān — a los semidioses; saḥ — él; bhagavān — el más poderoso; paraḥ — de los semidioses.
Cuando los semidioses le explicaron cómo estaban las cosas, el Señor Brahma se sintió muy preocupado de que los demonios se hubiesen vuelto tan innecesariamente poderosos. Cuando eso ocurre, el mundo entero pasa por una difícil situación, pues los demonios no piensan en el bienestar de la gente, sino sólo en complacer sus propios sentidos. Sin embargo, a los semidioses y devotos les preocupa el bienestar de todos los seres vivos. Srila Rupa Gosvami, por ejemplo, renunció a su cargo de ministro y se marchó a Vrndavana para beneficio del mundo entero (lokanam hita-karinau). Ésa es la naturaleza de las personas santas o semidioses. Hasta los impersonalistas piensan en el bienestar de la gente. Así pues, Brahma estaba muy preocupado de ver que los demonios se habían hecho con el poder.