so 'haḿ viśva-sṛjaḿ viśvam
aviśvaḿ viśva-vedasam
viśvātmānam ajaḿ brahma
praṇato 'smi paraḿ padam
saḥ — esa; aham — yo (la persona que desea liberarse de la vida material); viÅ›va-sá¹›jam — a aquel que ha creado la manifestación cósmica; viÅ›vam — que es, en Sà mismo, la totalidad de la manifestación cósmica; aviÅ›vam — aunque es trascendental a la manifestación cósmica; viÅ›va-vedasam — que es el conocedor o el componente de la manifestación universal; viÅ›va-ÄtmÄnam — el alma del universo; ajam — que nunca ha nacido, que existe eternamente; brahma — el Supremo; praṇataḥ asmi — ofrezco respetuosas reverencias; param — que es trascendental; padam — el refugio.
A veces, cuando les predicamos acerca del proceso de bhakti-yoga, conciencia de Krsna, la gente común argumenta: «¿Krsna? ¿Dios? ¿Dónde está?, ¿nos lo podéis mostrar?». La respuesta que se da en este verso es que, si tenemos suficiente inteligencia, debemos saber que existe alguien que ha creado toda la manifestación cósmica, aportando sus componentes y transformándose en ellos, alguien que existe eternamente pero que no está dentro de la manifestación cósmica. Partiendo de esta idea, podemos ofrecer respetuosas reverencias al Señor Supremo. Ése es el comienzo de la vida devocional.