acakṣur andhasya yathāgraṇīḥ kṛtas
tathā janasyāviduṣo 'budho guruḥ
tvam arka-dṛk sarva-dṛśāḿ samīkṣaṇo
vṛto gurur naḥ sva-gatiḿ bubhutsatām
acakṣuḥ — el que no tiene la facultad de ver; andhasya — para esa persona ciega; yathā — como; agraṇīḥ — el líder, que va primero; kṛtaḥ — aceptado; tathā — del mismo modo; janasya — esa persona; aviduṣaḥ — que no tiene conocimiento del objetivo de la vida; abudhaḥ — un necio sinvergüenza; guruḥ — el maestro espiritual; tvam — a Tu Señoría; arka-dṛk — apareces como el Sol; sarva-dṛśām — de todas las fuentes de conocimiento; samīkṣaṇaḥ — el vidente perfecto; vṛtaḥ — aceptado; guruḥ — el maestro espiritual; naḥ — nuestro; sva-gatim — el que conoce su verdadero interés personal; bubhutsatām — a esa persona iluminada.
Envuelta en la ignorancia, el alma condicionada no conoce el objetivo de la vida, de modo que acepta por guru a alguien que sabe hacer juegos de palabras y trucos de magia que los necios consideran maravillosos. A veces, esos necios aceptan por guru a alguien capaz de fabricar una pequeña cantidad de oro mediante un poder místico del yoga. Ese discípulo, debido al escaso conocimiento que posee, no sabe juzgar si el hecho de fabricar oro es criterio para identificar a un guru. ¿Por qué no aceptar a la Suprema Personalidad de Dios, Krsna, en quien tienen su origen ilimitadas cantidades de minas de oro? Aham sarvasya prabhavo mattah sarvam pravartate. Todas las minas de oro han sido creadas por la energía de la Suprema Personalidad de Dios. Así pues, ¿por qué aceptar a un mago que no puede elaborar más que una mínima cantidad de oro? Sólo los ciegos, que no conocen el objetivo de la vida, aceptan a esa clase de gurus. Maharaja Satyavrata, sin embargo, conocía el objetivo de la vida. Conocía a la Suprema Personalidad de Dios, y, por esa razón, aceptó al Señor como guru. Tanto el Señor Supremo como Su representante pueden ser gurus. El Señor dice: mam eva ye prapadyante mayam etam taranti te: «Quien se entrega a Mí, puede liberarse de las garras de maya». Por lo tanto, la misión del guru consiste en instruir al discípulo para que, si desea liberarse de las garras de la materia, se entregue a la Suprema Personalidad de Dios. Ésa es la característica del guru. Se trata del mismo principio impartido por Sri Caitanya Mahaprabhu: yare dekha, tare kaha `krsna'-upadesa. En otras palabras, se nos aconseja no aceptar a ningún guru que no siga la senda de las instrucciones del Señor Krsna.