yad-artham adadhād rūpaḿ
mātsyaḿ loka-jugupsitam
tamaḥ-prakṛti-durmarṣaḿ
karma-grasta iveśvaraḥ
etan no bhagavan sarvaḿ
yathāvad vaktum arhasi
uttamaśloka-caritaḿ
sarva-loka-sukhāvaham
yat-artham — con qué fin; adadhāt — aceptó; rūpam — forma; mātsyam — de un pez; loka-jugupsitam — que, ciertamente, no es demasiado favorable en este mundo; tamaḥ — bajo la modalidad de la ignorancia; prakṛti — ese comportamiento; durmarṣam — que es ciertamente muy dolorosa y aborrecible; karma-grastaḥ — quien se halla bajo las leyes del karma; iva — como; īśvaraḥ — la Suprema Personalidad de Dios; etat — todos estos hechos; naḥ — a nosotros; bhagavan — ¡oh, muy poderoso sabio!; sarvam — todo; yathāvat — adecuadamente; vaktum arhasi — por favor, explica; uttamaśloka-caritam — los pasatiempos de la Suprema Personalidad de Dios; sarva-loka-sukha-āvaham — que llenan de felicidad a todo el que los escucha.
La pregunta de Pariksit Maharaja a Sukadeva Gosvami se basaba en el siguiente principio, expuesto por el propio Señor en la Bhagavad-gita (4.7):
yada yada hi dharmasya
glanir bhavati bharata
abhyutthanam adharmasya
tadatmanam srjamy aham
«Cuando quiera y dondequiera que disminuya la práctica religiosa, ¡oh, descendiente de Bharata!, y aumente la irreligión de manera predominante, en ese momento, desciendo personalmente». El Señor aparece en todas Sus encarnaciones para salvar al mundo de los principios irreligiosos y, especialmente, para proteger a Sus devotos (paritranaya sadhunam). Vamanadeva, por ejemplo, apareció para salvar al devoto Bali Maharaja. De manera similar, cuando la Suprema Personalidad de Dios aceptó la abominable forma de un pez, era de suponer que lo hacía para favorecer a algún devoto. Pariksit Maharaja estaba deseoso de conocer la historia del devoto por quien el Señor Supremo había adoptado aquella forma.