tāvat sutalam adhyāstāḿ
viśvakarma-vinirmitam
yad ādhayo vyādhayaś ca
klamas tandrā parābhavaḥ
nopasargā nivasatāḿ
sambhavanti mamekṣayā
tāvat — mientras no asumas el puesto del Señor Indra; sutalam — en el planeta llamado Sutala; adhyāstām — ve a vivir allí ocupando el lugar; viśvakarma-vinirmitam — que fue creado especialmente por Viśvakarmā; yat — en donde; ādhayaḥ — los sufrimientos propios de la mente; vyādhayaḥ — los sufrimientos propios del cuerpo; ca — también; klamaḥ — fatiga; tandrā — vértigo o pereza; parābhavaḥ — ser derrotado; na — no; upasargāḥ — otras señales de perturbación; nivasatām — de quienes allí viven; sambhavanti — resulta posible; mama — de Mí; īkṣayā — por la vigilancia especial.
Visvakarma es el arquitecto o ingeniero de los palacios construidos en los planetas celestiales. Por lo tanto, los edificios y palacios del planeta Sutala deben de ser, como mínimo, iguales a los que existen en los planetas celestiales, ya que fue él el encargado de construirlos. Una ventaja adicional de ese lugar especialmente diseñado para Bali Maharaja era que en él no se vería perturbado por ninguna calamidad externa. Además, también estaría libre de todo sufrimiento físico y mental. Ésas eran las extraordinarias características del planeta Sutala, donde iba a vivir Bali Maharaja.
En las Escrituras védicas hallamos descripciones de muchísimos planetas en los que hay infinidad de palacios miles de veces mejores que los que podamos encontrar en el planeta Tierra. Por supuesto, cuando hablamos de palacios, nos referimos también a grandes ciudades y poblaciones. Por desgracia, los científicos contemporáneos, cuando salen a explorar otros planetas, no ven más que piedras y arena. Claro está, son muy libres de continuar con sus frívolas excursiones, pero los estudiantes de las Escrituras védicas nunca les creerán ni concederán ningún mérito a su exploración de otros planetas.