yasmin yato yarhi yena ca yasya yasmād
yasmai yathā yad uta yas tv aparaḥ paro vā
bhāvaḥ karoti vikaroti pṛthak svabhāvaḥ
sañcoditas tad akhilaḿ bhavataḥ svarūpam
yasmin — en toda condición de vida; yataḥ — por nada; yarhi — en ningún momento (pasado, presente o futuro); yena — por algo; ca — también; yasya — en relación con nadie; yasmāt — de todo representante causal; yasmai — a todo aquel que (sin hacer diferencias en relación con el lugar, la persona o el tiempo); yathā — de todas las maneras; yat — cualquiera que pueda ser; uta — ciertamente; yaḥ — todo el que; tu — pero; aparaḥ — el otro; paraḥ — el supremo; vā — o; bhāvaḥ — ser; karoti — hace; vikaroti — cambia; pṛthak — separado; svabhāvaḥ — naturaleza (bajo la influencia de diversas modalidades de la naturaleza material); sañcoditaḥ — influido; tat — eso; akhilam — todo; bhavataḥ — de Tu Señoría; svarūpam — que ha emanado de Tus diversas energías.
Puede que nos sintamos protegidos por nuestros padres, por el gobierno, por algún lugar o por alguna otra causa, pero todo se debe a las distintas potencias de la Suprema Personalidad de Dios. Todo lo que sucede en los sistemas planetarios superiores, medios o inferiores, se debe a la supervisión y el control del Señor Supremo. Por eso en las Escrituras se dice: karmana daiva- netrena jantur dehopapattaye. La Suprema Personalidad de Dios, la Superalma que está en el corazón de todos, nos da la inspiración para actuar de acuerdo con nuestra propia mentalidad. Todas esas mentalidades no son sino recursos que Krsna proporciona a la persona que realiza las acciones. Por consiguiente, la Bhagavad-gita dice: mattah smrtir jñanam apohanam ca: Todo el mundo actúa conforme a la inspiración que recibe de la Superalma. Cada persona tiene un objetivo distinto en la vida, y debido a ello actúa de manera distinta, guiada por la Suprema Personalidad de Dios.
Las palabras yasmin yato yarhi yena ca yasya yasmat indican que todas las actividades, sean cuales sean, no son sino distintos aspectos de la Suprema Personalidad de Dios. Todas son creadas por la entidad viviente y se cumplen por la misericordia del Señor. Esas actividades no son diferentes del Señor, pero, aun así, el Señor ordena: sarva-dharman parityajya mam ekam saranam vraja: «Abandona todos los demás deberes y entrégate a Mí». Si aceptamos esta indicación del Señor, podemos alcanzar la verdadera felicidad. Mientras actuamos conforme a nuestros sentidos materiales, permanecemos en la vida material; pero, tan pronto como seguimos las directrices del Señor, que son trascendentales y reales, alcanzamos la posición espiritual. Las actividades del bhakti, el servicio devocional, se encuentran bajo la supervisión directa de la Suprema Personalidad de Dios. El Narada-pañcaratra afirma:
sarvopadhi-vinirmuktam
tat-paratvena nirmalam
hrsikena hrsikesa-
sevanam bhaktir ucyate
Cuando abandonamos las posiciones basadas en la identificación material y actuamos directamente bajo la Suprema Personalidad de Dios, nuestra vida espiritual cobra nueva vida. Esto se define con las palabras svarupena avasthiti, situarse en la posición constitucional original. Ésa es la verdadera definición de mukti, la liberación del cautiverio material.