tadā pumān mukta-samasta-bandhanas
tad-bhāva-bhāvānukṛtāśayākṛtiḥ
nirdagdha-bījānuśayo mahīyasā
bhakti-prayogeṇa samety adhokṣajam
tadā — en ese momento; pumān — la entidad viviente; mukta — liberada; samasta- bandhanaḥ — de todos los obstáculos materiales en la senda del servicio devocional; tat-bhāva — de la situación de las actividades del Señor Supremo; bhāva — por pensar; anukṛta — que se han vuelto semejantes; āśaya-ākṛtiḥ — cuya mente y cuyo cuerpo; nirdagdha — completamente reducida a cenizas; bīja — la semilla o causa original de la existencia material; anuśayaḥ — deseo; mahīyasā — muy poderoso; bhakti — de servicio devocional; prayogeṇa — por la aplicación; sameti — obtiene; adhokṣajam — a la Suprema Personalidad de Dios, que está fuera del alcance de la mente y el conocimiento materiales.
El devoto, cuando está completamente purificado, se vuelve anyabhilasita-sunya. En otras palabras, todos sus deseos materiales quedan reducidos a cero, a cenizas; a partir de entonces, el devoto vive como sirviente, amigo, padre, madre o amante conyugal del Señor. Gracias a esa meditación constante, su cuerpo material y su mente se espiritualizan por completo, y las necesidades del cuerpo material desaparecen totalmente. Una barra de hierro puesta al fuego se va calentando poco a poco; cuando está al rojo vivo, ha dejado de ser hierro: es fuego. Del mismo modo, el devoto que se ocupa constantemente en servicio devocional y piensa en el Señor desde su estado original de conciencia de Krsna, ya no realiza ninguna actividad material, porque su cuerpo se ha espiritualizado. El avance en conciencia de Krsna es muy poderoso; debido a ello, ese devoto ha obtenido el refugio de los pies de loto del Señor incluso durante esta vida. Sri Caitanya Mahaprabhu manifestó en todos sus aspectos esa existencia extática trascendental del devoto. En relación con esto, Srila Madhvacarya escribe:
tad-bhava-bhavah tad yatha svarupam bhaktih
kecid bhakta vinrtyanti gayanti ca yathepsitam
kecit tusnim japanty eva kecit sobhaya-karinah
Sri Caitanya Mahaprabhu a veces bailaba, a veces lloraba, a veces cantaba, a veces guardaba silencio, y a veces repetía los santos nombres del Señor; de ese modo manifestó la condición extática del servicio devocional en toda su extensión. Ésa es la perfección de la existencia espiritual.