जन्माद्याः षडिमे भावा दृष्टा देहस्य नात्मनः ।
फलानामिव वृक्षस्य कालेनेश्वरमूर्तिना ॥१८॥

janmādyāḥ ṣaḍ ime bhāvā

dṛṣṭā dehasya nātmanaḥ

phalānām iva vṛkṣasya

kāleneśvara-mūrtinā

janma-ādyāḥ — comenzando con el nacimiento; ṣaṭ — los seis (nacimiento, existencia, crecimiento, transformación, decaimiento y, finalmente, muerte); ime — todas estas; bhāvāḥ — distintas condiciones del cuerpo; dṛṣṭāḥ — vistas; dehasya — del cuerpo; na — no; ātmanaḥ — del alma; phalānām — de los frutos; iva — como; vṛkṣasya — de un árbol; kālena — con el paso del tiempo; īśvara-mūrtinā — cuya forma es la capacidad de transformar o controlar las actividades del cuerpo.


Texto

Como los frutos y las flores de un árbol, que con el paso del tiempo experimentan seis cambios - nacimiento, existencia, crecimiento, transformación, decaimiento y muerte - , el cuerpo material, que el alma espiritual obtiene según distintas circunstancias, también pasa por esos mismos cambios. Esos cambios, sin embargo, no existen para el alma espiritual.

Significado

Éste verso es muy importante para comprender la diferencia entre el alma espiritual y el cuerpo material. El alma, como se afirma en la Bhagavad-gita (2.20), es eterna:

na jayate mriyate va kadacin
nayam bhutva bhavita va na bhuyah
ajo nityah sasvato 'yam purano
na hanyate hanyamane sarire

«Para el alma no existe el nacimiento ni la muerte en ningún momento. No empezó a existir en un momento del pasado, ni empieza a existir en el presente, ni empezará a existir en el futuro. Es innaciente, eterna, permanente y primigenia. No se la mata cuando se mata el cuerpo». El alma espiritual es eterna, no está sujeta al desgaste y al cambio, que se deben al cuerpo material. El ejemplo del árbol con sus frutos y flores es muy sencillo y claro. El árbol se sostiene en pie durante muchísimos años, pero, con los cambios de estación, sus frutos y flores sufren seis transformaciones. La necia teoría de los químicos actuales de que la vida se puede producir mediante interacciones químicas, no puede considerarse cierta. El nacimiento del cuerpo material del ser humano se produce gracias a la mezcla del óvulo y el semen, pero no todo acaba ahí en el proceso del nacimiento; después de la relación sexual, el óvulo y el semen se mezclan, pero no siempre se produce el embarazo. La única posibilidad de que éste se produzca es que el alma entre en esa mezcla; cuando eso ocurre, el cuerpo nace, existe, crece, se transforma y decae, hasta que, finalmente, se destruye. Los frutos y las flores del árbol vienen y se van con las estaciones, pero el árbol permanece. Análogamente, el alma transmigra y recibe distintos cuerpos, que sufren seis transformaciones; el alma, sin embargo, es permanentemente la misma (ajo nityah sasvato 'yam purano na hanyate hanyamane sarire). El alma es eterna y existe siempre, pero los cuerpos que recibe cambian.

Hay dos tipos de almas: el Alma Suprema (la Personalidad de Dios), y el alma individual (la entidad viviente). En el alma individual se producen distintos cambios corporales; del mismo modo, en el Alma Suprema tienen lugar los distintos milenios de la creación. Con respecto a esto, dice Madhvacarya:

sad vikarah sarirasya
na visnos tad-gatasya ca
tad-adhinam sariram ca
jñatva tan mamatam tyajet

El cuerpo es el aspecto externo del alma, de manera que el alma no depende del cuerpo; al contrario, es el cuerpo el que depende del alma. La persona que comprenda esta verdad no debe preocuparse demasiado del sustento del cuerpo. El cuerpo no se puede mantener de forma permanente o eterna. Antavanta ime deha nityasyoktah saririnah. Ésa es la afirmación de la Bhagavad-gita (2.18): El cuerpo material es antavat (perecedero), pero el alma que está dentro del cuerpo es eterna (nityasyoktah saririnah). Tanto el Señor Visnu como las almas individuales, que son Sus partes integrales, son eternos. Nityo nityanam cetanas cetananam. El Señor Visnu es el ser vivo supremo, mientras que las entidades vivientes individuales son partes del Señor Visnu. Todos los cuerpos, en sus distintos niveles, desde el gigantesco cuerpo universal hasta el diminuto cuerpo de la hormiga, son perecederos, pero la Superalma y el alma, que son cualitativamente iguales, existen eternamente. Esto se explica con más detalle en los versos siguientes.