vitteṣu nityābhiniviṣṭa-cetā
vidvāḿś ca doṣaḿ para-vitta-hartuḥ
pretyeha vāthāpy ajitendriyas tad
aśānta-kāmo harate kuṭumbī
vitteṣu — en la riqueza material; nitya-abhiniviṣṭa-cet)aḥ — cuya mente está siempre absorta; vidvān — habiendo aprendido; ca — también; doṣam — la falta; para-vitta- hartuḥ — de quien roba el dinero de otros mediante engaños o transacciones en el mercado negro; pretya — después de morir; iha — en el mundo material; vā — o; athāpi — aún; ajita-indriyaḥ — por no poder controlar los sentidos; tat — ése; aśānta-kāmaḥ — de deseos no saciados; harate — roba; kuṭumbī — demasiado apegado a su familia.
La gente, sobre todo hoy en día, no cree ni en la próxima vida, ni en el tribunal de Yamaraja, ni en los castigos que esperan a los pecadores. Pero, por lo menos, deberíamos saber que las leyes del gobierno castigan al que se vale de engaños para ganar dinero. La gente, sin embargo, no se preocupa ni de las leyes de esta vida, ni de las que rigen la siguiente. Tal vez poseamos mucho conocimiento, pero, si no podemos controlar los sentidos, no podremos acabar con las actividades pecaminosas.