na dadarśa praticchannaḿ
valmīka-tṛṇa-kīcakaiḥ
pipīlikābhir ācīrṇaḿ
medas-tvań-māḿsa-śoṇitam
tapantaḿ tapasā lokān
yathābhrāpihitaḿ ravim
vilakṣya vismitaḥ prāha
hasaḿs taḿ haḿsa-vāhanaḥ
na — no; dadarśa — veía; praticchannam — cubierto; valmīka — por un hormiguero; tṛṇa — hierba; kīcakaiḥ — y cañas de bambú; pipīlikābhiḥ — por las hormigas; ācīrṇam — comido por todas partes; medaḥ — cuya grasa; tvak — piel; māṁsa — la carne; śoṇitam — y sangre; tapantam — calentando; tapasā — con una penitencia muy rigurosa; lokān — los tres mundos; yathā — tal como; abhra — por nubes; apihitam — cubierto; ravim — el Sol; vilakṣya — al ver; vismitaḥ — muy asombrado; prāha — dijo; hasan — sonriendo; tam — a él; haṁsa-vāhanaḥ — el Señor Brahmā, que monta en un avión en forma de cisne.
La entidad viviente tiene el poder de vivir por medio de su propia potencia, sin necesidad de piel, médula, huesos, sangre, etc. En las Escrituras se dice: asaṅgo 'yam purusah: La entidad viviente no tiene nada que ver con la cubierta material. Hiranyakasipu llevó a cabo una tapasya, o austeridad, muy rigurosa durante muchísimos años. Se dice que estuvo practicando tapasya durante cien años de los semidioses. Como un día de los semidioses es como seis de nuestros meses, sin duda se trata de mucho tiempo. Su cuerpo, sometido a las leyes de la naturaleza, había sido devorado casi por completo por los gusanos, las hormigas y muchos otros parásitos; debido a ello, en un primer momento ni siquiera Brahma podía verle. Sin embargo, más tarde Brahma llegó a distinguir a Hiranyakasipu, y quedó asombrado al ver la extraordinaria capacidad de Hiranyakasipu para someterse a tapasya. Cualquiera hubiera pensado que Hiranyakasipu estaba muerto, pues tenía el cuerpo completamente enterrado, pero el Señor Brahma, el ser vivo supremo del universo, se dio cuenta de que Hiranyakasipu estaba vivo, aunque cubierto de elementos materiales.
También se debe señalar que a Hiranyakasipu, a pesar de llevar a cabo austeridades durante muchísimo tiempo, aún se le consideraba daitya y raksasa. En los versos que siguen veremos como ni siquiera grandes personas santas podían someterse a una austeridad tan severa. ¿Por qué se le llamaba entonces raksasa y daitya? La razón es que todo lo hizo para la complacencia de sus propios sentidos. Su hijo Prahlada Maharaja sólo tenía cinco años de edad; ¿qué hubiera podido hacer él? Sin embargo, con un poco de servicio devocional que realizó siguiendo las indicaciones de Narada Muni, Prahlada llegó a serle tan querido al Señor, que el Señor fue a salvarle personalmente, mientras que Hiranyakasipu, a pesar de todas sus austeridades, fue muerto. Ésa es la diferencia entre el servicio devocional y otros métodos de perfeccionamiento. Cuando alguien se somete a rigurosas austeridades para complacer los sentidos, inspira temor al mundo entero, mientras que el devoto que realiza una proporción mínima de servicio devocional es un amigo para todos (suhrdam sarva-bhutanam). El devoto adquiere las cualidades del Señor, que es el bienqueriente de todos los seres vivos; por lo tanto, el devoto, con su práctica de servicio devocional, también actúa para aumentar la buena fortuna de todos. Por esa razón, Hiranyakasipu siguió siendo un daitya y un raksasa a pesar de su tremenda austeridad, mientras que Prahlada Maharaja, aunque era hijo de ese gran daitya, llego a ser el devoto más glorioso, y fue protegido personalmente por el Señor Supremo. Por eso se dice que el bhakti es sarvopadhi-vinirmuktam, lo cual indica que el devoto está liberado de todas las identificaciones materiales; y es también anyabhilasita-sunyam, es decir, está situado en la posición trascendental, libre de todo deseo material.