enaḥ pūrva-kṛtaḿ yat tad
rājānaḥ kṛṣṇa-vairiṇaḥ
jahus te 'nte tad-ātmānaḥ
kīṭaḥ peśaskṛto yathā
enaḥ — esa actividad pecaminosa (de blasfemar contra el Señor Supremo); pūrva-kṛtam — realizada en vidas anteriores; yat — la cual; tat — esa; rājānaḥ — los reyes; kṛṣṇa-vairiṇaḥ — actuando siempre como enemigos de Kṛṣṇa; jahuḥ — abandonaron; te — todos ellos; ante — en el momento de la muerte; tat-ātmānaḥ — alcanzar el mismo cuerpo o forma espiritual; kīṭaḥ — un gusano; peśaskṛtaḥ — (cazado por) un zángano negro; yathā — igual que.
Este verso explica el misterio de la meditación yóguica. Los verdaderos yogis meditan constantemente en la forma de Visnu en sus corazones. En consecuencia, cuando les llega el momento de la muerte, abandonan el cuerpo pensando en la forma de Visnu, y, de ese modo, alcanzan Visnuloka, Vaikunthaloka, donde reciben un cuerpo con el mismo aspecto que el del Señor. Ya en el Sexto Canto leíamos que los visnudutas que vinieron de Vaikuntha a liberar a Ajamila tenían el mismo aspecto que Visnu, con cuatro brazos y las mismas características que Visnu. Podemos concluir, por tanto, que, si practicamos el pensar en Visnu y, en el momento de la muerte, nos absorbemos en pensar en Él, iremos de regreso al hogar, de vuelta a Dios. Incluso enemigos de Krsna que pensaban en Krsna con sentimientos de temor (bhaya), como en el caso del rey Kamsa, recibieron un cuerpo en una identidad espiritual semejante a la del Señor.