pitryaḿ ca sthānam ātiṣṭha
yathoktaḿ brahmavādibhiḥ
mayy āveśya manas tāta
kuru karmāṇi mat-paraḥ
pitryam — paterno; ca — también; sthānam — lugar, trono; ātiṣṭha — siéntate en; yathā-uktam — como explican; brahmavādibhiḥ — los seguidores de la civilización védica; mayi — en Mí; āveśya — completamente absorta; manaḥ — la mente; tāta — mi querido niño; kuru — realiza; karmāṇi — los deberes regulativos; mat-paraḥ — simplemente por servirme.
El que es devoto ya no tiene por qué seguir los principios regulativos védicos. Hay infinidad de deberes que realizar, pero el que se consagra por completo al Señor ya no tiene ninguna de esas obligaciones. Como se afirma en el Srimad-Bhagavatam (11.5.41):
devarsi-bhutapta-nrnam pit&rnam
na kiṅkaro nayam rni ca rajan
sarvatmana yah saranam saranyam
gato mukundam parihrtya kartam
Aquel que se ha entregado por completo a los pies de loto del Señor deja de tener deudas con sus antepasados, con los grandes sabios, con la sociedad humana, con los hombres comunes o con las entidades vivientes en general.
Sin embargo, la Suprema Personalidad de Dios aconsejó a Prahlada Maharaja que siguiera los principios regulativos, pues, como rey que iba a ser, los demás seguirían su ejemplo. Así pues, el Señor Nrsimhadeva aconsejó a Prahlada Maharaja que se ocupase en sus deberes políticos, de manera que la gente se volviese devota del Señor.
yad yad acarati sresthas
tad tad evetaro janah
sa yat pramanam kurute
lokas tad anuvartate
«Cualquier acción que un gran hombre ejecute, los hombres comunes la siguen. Y cualquier norma que establezca con actos ejemplares, todo el mundo la sigue» (Bg. 3.21). Aunque no debemos apegarnos a ningún tipo de actividades materialistas, el devoto puede realizar esa clase de actividades para dar ejemplo y enseñar al hombre común que no debe apartarse de los mandamientos védicos.