śrī-bhagavān uvāca
naikāntino me mayi jātv ihāśiṣa
āśāsate 'mutra ca ye bhavad-vidhāḥ
tathāpi manvantaram etad atra
daityeśvarāṇām anubhuńkṣva bhogān
śrī-bhagavān uvāca — la Suprema Personalidad de Dios dijo; na — no; ekāntinaḥ — puro, sin deseos aparte del deseo de servicio devocional; me — de Mí; mayi — a Mí; jātu — algún momento; iha — dentro del mundo material; āśiṣaḥ — bendiciones; āśāsate — intenso deseo; amutra — en la próxima vida; ca — y; ye — todos esos devotos que; bhavat-vidhāḥ — como tú; tathāpi — aún; manvantaram — período de tiempo hasta el final de la vida de un manu; etat — este; atra — dentro del mundo material; daitya-īśvarāṇām — de las opulencias de las personas materialistas; anubhuṅkṣva — tú puedes disfrutar; bhogān — todas las opulencias materiales.
La vida de un manu dura el equivalente a setenta y un ciclos de cuatro yugas, cada uno de los cuales dura 4.300.000 años. Los ateos, en su intento de disfrutar de opulencias materiales, realizan enérgicos esfuerzos para construir grandes residencias, carreteras, ciudades y fábricas, pero, desgraciadamente, no pueden vivir más que ochenta, noventa o, a lo sumo, cien años. El materialista, aunque invierte muchísima energía en crear un reino de alucinaciones, sólo podrá disfrutarlo durante unos breves años. Prahlada Maharaja, sin embargo, era un devoto, y el Señor le permitió disfrutar de opulencias materiales en la posición de rey de los materialistas. Prahlada Maharaja había nacido en la familia de Hiranyakasipu, que era el más grande de los materialistas; como legítimo heredero de su padre, Prahlada recibió del Señor Supremo la autorización para disfrutar del reino de su padre durante más años que los que un materialista podría siquiera calcular. El devoto no necesita opulencias materiales, pero, si es un devoto puro, tendrá grandes posibilidades de disfrutar también de la felicidad material, sin esfuerzo personal alguno. Por consiguiente, el servicio devocional se nos aconseja a todos en toda circunstancia. Quien desee opulencia material también puede elevarse a la posición de devoto puro, y así verá satisfechos sus deseos. En el Srimad-Bhagavatam (2.3.10), se afirma:
akamah sarva-kamo va
moksa-kama udara-dhih
tivrena bhakti-yogena
yajeta purusam param
«La persona inteligente es aquella que, tanto si lo desea todo como si no desea nada, como si desea fundirse en la existencia del Señor, adora al Señor Krsna, la Suprema Personalidad de Dios, ofreciéndole servicio amoroso trascendental».