pumān yoṣid uta klība
ātma-sambhāvano 'dhamaḥ
bhūteṣu niranukrośo
nṛpāṇāḿ tad-vadho 'vadhaḥ
pumÄn — un hombre; yoá¹£it — una mujer; uta — también; klÄ«baḥ — un eunuco; Ätma-sambhÄvanaḥ — que se interesa por su propio sustento; adhamaḥ — lo más bajo de la humanidad; bhÅ«teá¹£u — a otras entidades vivientes; niranukroÅ›aḥ — sin compasión; ná¹›pÄṇÄm — por los reyes; tat — de él; vadhaḥ — matar; avadhaḥ — no matar.
En realidad, el planeta Tierra, por constitución, es una mujer, y como tal, necesita la protección de un rey. Sin embargo, el argumento de Prthu Maharaja es que, si un habitante del estado - sea hombre, mujer o eunuco - no siente compasión por su prójimo, el rey puede matarle, y nunca debe considerarse que matar a una persona asà sea matar. En lo que respecta al campo de las actividades espirituales, al devoto que está satisfecho en sà mismo y no predica las glorias de Krsna no se le considera devoto de primera categorÃa. El devoto que trata de predicar, por compasión hacia las personas inocentes que carecen de conocimiento acerca de Krsna, está en un nivel superior. En su oración al Señor, Prahlada Maharaja dijo que no sentÃa ningún interés personal por liberarse del mundo material; por el contrario, no deseaba liberarse de la condición material mientras no se liberasen todas las almas caÃdas. Y volviendo al plano material, debe entenderse que tanto la Personalidad de Dios como Su encarnación, Prthu Maharaja en este caso, condenan a la persona que no se interesa por el bien de los demás.