ātmano 'vasito vatsa
mahimā kavinādinā
saḿvatsara-sahasrānte
dhiyā yoga-vipakkayā
ātmanaḥ — del Alma Suprema; avasitaḥ — conocido; vatsa — ¡oh, mi querido hijo!; mahimā — glorias; kavinā — por el poeta Brahmā; ādinā — original; saṁvatsara — años celestiales; sahasra-ante — al cabo de mil; dhiyā — mediante la inteligencia; yoga-vipakkayā — mediante la meditación madura.
Hay algunos filósofos-ranas que quieren conocer al Alma Suprema por medio de la filosofía y la especulación mental. Y cuando los devotos, que poseen cierto conocimiento acerca del Señor Supremo admiten que las glorias del Señor son inestimables o inconcebibles, los filósofos- ranas los critican en forma adversa. A esos filósofos, como la rana del pozo que trató de estimar la medida del océano Pacífico, les gusta sufrir las molestias de la infructuosa especulación mental, en vez de aceptar instrucciones de devotos tales como el poeta original, es decir, Brahma. Brahma se sometió a un severo tipo de meditación durante mil años celestiales; sin embargo, dijo que las glorias del Señor son inconcebibles. Por consiguiente, ¿qué esperanzas tienen los filósofos- ranas de llegar a algo con sus especulaciones mentales?
Se dice en la Brahma-samhita que el especulador mental puede que vuele por el cielo de la especulación a la velocidad de la mente o del viento durante miles de millones de años, y aun así lo encontrará inconcebible. Los devotos, sin embargo, no desperdician tiempo en semejante búsqueda en vano de conocimiento acerca del Supremo, sino que oyen sumisamente las narraciones acerca de las glorias del Señor que presentan los devotos genuinos. En esa forma, disfrutan trascendentalmente del proceso de oír y cantar. El Señor aprueba las actividades devocionales de los devotos o mahatmas, y dice:
mahatmanas tu mam partha
daivim prakrtim asritah
bhajanty ananya-manaso
jñatva bhutadim avyayam
satatam kirtayanto mam
yatantas ca drdha-vratah
namasyantas ca mam bhaktya
nitya-yukta upasate
Los devotos puros del Señor se refugian en la para prakrti, la potencia in- terna del Señor llamada Laksmidevi, Sitadevi, Srimati Radharani o Srimati Rukminidevi, y en esa forma se vuelven verdaderos mahatmas o grandes almas. A los mahatmas no les gusta entregarse a especulaciones mentales, sino que de hecho adoptan el servicio devocional del Señor sin la más ligera desviación. El servicio devocional se manifiesta mediante el proceso primario de oír y cantar acerca de las actividades del Señor. Este método trascendental que practican los mahatmas les da suficiente conocimiento acerca del Señor, debido a que si el Señor puede de alguna manera ser conocido hasta cierto punto, es sólo mediante servicio devocional, y de ninguna otra manera. Uno puede continuar especulando y desperdiciando el valioso tiempo de su vida humana, pero eso no ayudará a nadie a entrar en los predios del Señor. Sin embargo, los mahatmas no están interesados en conocer al Señor mediante la especulación mental, debido a que disfrutan del hecho de oír hablar acerca de Sus gloriosas actividades en Sus tratos trascendentales con Sus devotos o con los demonios. Los devotos se complacen con ambas cosas, y son felices en esta vida y en la próxima.