teṣāḿ maireya-doṣeṇa
viṣamīkṛta-cetasām
nimlocati ravāv āsīd
veṇūnām iva mardanam
teṣām — de ellos; maireya — de la embriaguez; doṣeṇa — por los males; viṣa- mīkṛta — se trastornaron; cetasām — de aquellos cuyas mentes; nimlocati — se pone; ravau — el Sol; āsīt — ocurre; veṇūnām — de los bambúes; iva — como; mardanam — destrucción.
Cuando hay necesidad de un incendio en el bosque, tiene lugar, por la voluntad del Supremo, debido a la fricción de los bambúes. En forma similar, los descendientes de Yadu fueron todos destruidos, por la voluntad del Señor, mediante el proceso de la autodestrucción. Así como no hay ninguna posibilidad de que ocurra un incendio en lo profundo del bosque debido a un esfuerzo humano, así mismo tampoco había ningún poder en el universo que pudiera vencer a los descendientes de Yadu, que estaban protegidos por el Señor. El Señor quería que fueran destruidos, y, así pues, obedecieron Su orden, como se indica con la palabra tad-anujñata.