hitvā tad īpsitatamam
apy ākhaṇḍala-yoṣitām
kiñcic cakāra vadanaḿ
putra-viśleṣaṇāturā
hitvā — habiendo abandonado; tat — esa casa familiar; īpsita-tamam — muy deseable; api — incluso; ākhaṇḍala-yoṣitām — por las esposas del Señor Indra; kiñcit cakāra vadanam — su rostro mostraba una expresión triste; putra-viśleṣaṇa — por estar separada de su hijo; āturā — afligida.
Devahuti no sintió la menor tristeza al abandonar sus comodidades materiales, pero estar separada de su hijo le causaba mucho pesar. Aquí podría plantearse la pregunta de que si Devahuti no sentía la menor tristeza al abandonar las comodidades materiales de la vida, entonces, ¿por qué sentía tristeza al perder a su hijo?; ¿por qué estaba apegada a su hijo? En el siguiente verso se da la respuesta: No era un hijo corriente. Su hijo era la Suprema Personalidad de Dios. Por consiguiente, sólo se puede abandonar el apego material si existe un apego por la Persona Suprema. Esto se explica en la Bhagavad-gita: param drstva nivartate. Sólo quien obtiene un cierto gusto por la existencia espiritual puede sentirse reacio a seguir el modo de vida materialista.