ye sva-dharmān na duhyanti
dhīrāḥ kāmārtha-hetave
niḥsańgā nyasta-karmāṇaḥ
praśāntāḥ śuddha-cetasaḥ
ye — los que; sva-dharmān — los deberes propios de su educación; na — no; duhyanti — sacan partido de; dhīrāḥ — inteligentes; kāma — complacencia de los sentidos; artha — prosperidad económica; hetave — con el fin de; niḥsaṅgāḥ — libres del apego material; nyasta — abandonadas; karmāṇaḥ — actividades fruitivas; praśāntāḥ — satisfechos; śuddha-cetasaḥ — de conciencia purificada.
El mejor ejemplo de ese tipo de hombre es Arjuna. Él era un ksatriya, y el deber que su ocupación le imponía era luchar. Por lo general, los reyes luchan para extender sus reinos, y gobiernan buscando la complacencia de los sentidos. Pero en lo que a Arjuna respecta, él se negó a luchar por la complacencia de sus propios sentidos. Aunque si luchaba podía conseguir un reino, él dijo que no quería luchar contra sus parientes. Pero cuando Krsna se lo ordenó, y le convenció con las enseñanzas de la Bhagavad-gita de que su deber era satisfacerle a Él, entonces luchó. Así que no luchó para complacer sus propios sentidos, sino para satisfacer a la Suprema Personalidad de Dios.
Las personas que trabajan en sus deberes prescritos, no para complacer sus sentidos, sino para complacer al Señor Supremo, se dice que son nihsaṅga, es decir, están liberadas de la influencia de las modalidades de la naturaleza material. Nyasta-karmanah indica que dan los resultados de sus actividades a la Suprema Personalidad de Dios. Esas personas actúan en el plano de sus respectivos deberes, pero no realizan sus actividades en busca de complacencia personal de los sentidos; por el contrario, las realizan para el placer de la Persona Suprema. De esos devotos se dice que son prasantah, que significa «completamente satisfecho». Suddha-cetasah quiere decir «consciente de Krsna»; sus conciencias se han purificado. Cuando la conciencia está contaminada, creemos que somos el Señor del universo, pero cuando la conciencia ha sido purificada, nos consideramos el sirviente eterno de la Suprema Personalidad de Dios. Situándonos en esa posición de servidumbre eterna al Señor Supremo, y trabajando para Él perpetuamente, llegamos a obtener verdadera satisfacción completa. Mientras trabajemos para complacer nuestros propios sentidos, siempre estaremos llenos de ansiedad. Ésa es la diferencia entre conciencia ordinaria y conciencia de Krsna.