sa tadaivātmanātmānaḿ
niḥsańgaḿ sama-darśanam
heyopādeya-rahitam
ārūḍhaḿ padam īkṣate
saḥ — el devoto puro; tadÄ â€” entonces; eva — ciertamente; ÄtmanÄ â€” por medio de su inteligencia trascendental; ÄtmÄnam — él mismo; niḥsaá¹…gam — sin apego material; sama-darÅ›anam — con visión equilibrada; heya — ser rechazado; upÄdeya — aceptable; rahitam — desprovisto de; ÄrÅ«á¸ham — elevado; padam — a la posición trascendental; Ä«ká¹£ate — él ve.
La percepción de lo desagradable proviene del apego. El devoto no tiene un apego personal por nada; por eso, para él, lo agradable y lo desagradable no cuenta. Para el servicio del Señor puede aceptar lo que sea, aunque para su interés personal tal vez sea desagradable. Lo cierto es que está completamente libre de intereses personales, y de esa manera, todo lo que es agradable para el Señor, también lo es para él. A Arjuna, por ejemplo, al principio no le agradaba la lucha, pero cuando entendió que era del agrado del Señor, él también la aceptó con agrado. Ésa es la posición del devoto puro. Para sus intereses personales, nada hay agradable ni desagradable; lo hace todo para el Señor, y por eso está libre del apego y del desapego. Ésa es la etapa de neutralidad trascendental. El devoto puro disfruta de la vida en el placer del Señor Supremo.