sa cāpi bhagavad-dharmāt
kāma-mūḍhaḥ parāń-mukhaḥ
yajate kratubhir devān
pitṝḿś ca śraddhayānvitaḥ
saḥ — él; ca api — además; bhagavat-dharmāt — al servicio devocional; kāma- mūḍhaḥ — cegado por el deseo de disfrute; parāk-mukhaḥ — habiéndole vuelto el rostro; yajate — adora; kratubhiḥ — con ceremonias de sacrificio; devān — a los semidioses; pit&ṛn — a los antepasados; ca — y; śraddhayā — con fe; anvitaḥ — dotado.
En la Bhagavad-gita (7.20) se dice que las personas que adoran a los semidioses han perdido la inteligencia: kamais tais tair hrta-jñanah. Se sienten muy atraídos por la complacencia de los sentidos, y por lo tanto, adoran a los semidioses. Por supuesto, en las Escrituras védicas se recomienda que, en caso de querer dinero, salud o educación, hay que adorar a los diversos semidioses. El materialista tiene muchos deseos, pero también hay muchos semidioses para satisfacer sus sentidos. Los grhamedhis, que quieren continuar con la prosperidad material de su modo de vida, suelen adorar a los semidioses o a los antepasados ofreciéndoles pinda, oblaciones respetuosas. Son personas carentes de conciencia de Krsna y que no tienen interés en el servicio devocional del Señor. Ese tipo de hombres supuestamente piadosos y religiosos son el resultado del impersonalismo. Los impersonalistas sostienen que la Verdad Absoluta Suprema no tiene forma, y que podemos imaginar cualquier forma que nos guste, o que nos convenga, y adorarla de esa manera. Por eso los grhamedhis, los hombres materialistas, dicen que adorar a cualquier forma de semidiós es lo mismo que adorar al Señor Supremo. Entre los hindúes, los que comen carne prefieren en especial la adoración de la diosa Kali, porque el precepto establece que ante esa diosa se pueden sacrificar cabras. Sostienen que tanto los adoradores de la diosa Kali, como los de la Suprema Personalidad de Dios, Visnu, y los de cualquier semidiós, alcanzarán el mismo destino. Pensar eso es el descaro más grande que existe, y esas personas están desorientadas. Pero prefieren esa filosofía. La Bhagavad-gita no acepta tamaña desverg&uenza, y dice claramente que esos métodos son para personas que han perdido la inteligencia. En este verso se confirma el mismo veredicto, y se emplea la palabra kama-mudha, que significa «el que ha perdido la razón o está cegado por el intenso deseo de la atracción por la complacencia de los sentidos». Los kama-mudhas carecen por completo de conciencia de Krsna y de servicio devocional, y están cegados por un fuerte deseo de complacencia de los sentidos. Tanto la Bhagavad-gita como el Srimad-Bhagavatam censuran a los adoradores de semidioses.