tair darśanīyāvayavair udāra-
vilāsa-hāsekṣita-vāma-sūktaiḥ
hṛtātmano hṛta-prāṇāḿś ca bhaktir
anicchato me gatim aṇvīḿ prayuńkte
taiḥ — por esas formas; darśanīya — encantadoras; avayavaiḥ — cuyos miembros; udāra — ensalzados; vilāsa — pasatiempos; hāsa — sonrientes; īkṣita — miradas; vāma — placenteras; sūktaiḥ — cuyas deliciosas palabras; hṛta — cautivadas; ātmanaḥ — sus mentes; hṛta — cautivadas; prāṇān — sus sentidos; ca — y; bhaktiḥ — servicio devocional; anicchataḥ — sin desearlo; me — Mía; gatim — morada; aṇvīm — sutil; prayuṅkte — se garantiza.
Hay tres clases de devotos: de primera, de segunda y de tercera clase. Incluso los de tercera clase son almas liberadas. En este verso se explica que, aunque no tienen conocimiento, por el simple hecho de ver lo hermosamente adornada que está la Deidad del templo, quedan absortos pensando en Krsna y pierden la noción de todo lo demás. Quien está fijo en el proceso de conciencia de Krsna, con todos los sentidos al servicio del Señor, se libera sin ni siquiera darse cuenta. Esto se confirma también en la Bhagavad-gita. El desempeño de servicio devocional libre de contaminación tal como se recomienda en las Escrituras, es suficiente para alcanzar la igualdad con el Brahman. En la Bhagavad- gita se dice: brahma-bhuyaya kalpate. Eso quiere decir que en su estado original la entidad viviente es Brahman, pues es parte integral del Brahman Supremo. Pero cuando olvida su verdadera naturaleza como servidor eterno del Señor, maya la cubre y la captura. Maya es el olvido de su posición constitucional. Por lo demás, la entidad viviente es eternamente Brahman.
Aquel que ha sido educado para ser consciente de su posición entiende que es el servidor del Señor. «Brahman» se refiere a un estado de autorrealización. Incluso el devoto de tercera clase, que no es avanzado en el conocimiento de la Verdad Absoluta, pero que ofrece reverencias con gran devoción, piensa en el Señor, ve al Señor en el templo y lleva frutas y flores para ofrecerlas a la Deidad, se libera sin ni siquiera darse cuenta. Sraddhayanvitah: con gran devoción, los devotos adoran a la Deidad con reverencias y diversos artículos. Las Deidades de Radha y Krsna, Laksmi y Narayana, y Rama y Sita atraen mucho a los devotos, tanto que cuando ven a la Deidad adornada en el templo, quedan completamente absortos, pensando en el Señor. Eso es liberación. En otras palabras, aquí se confirma que incluso el devoto de tercera clase está en una posición trascendental, por encima de los que luchan por liberarse mediante la especulación u otros métodos. Incluso grandes impersonalistas como Sukadeva Gosvami y los cuatro Kumaras se sintieron atraídos por la belleza de las Deidades del templo, por los adornos y por el aroma de tulasi ofrecidos al Señor, y se volvieron devotos. A pesar de que estaban en la etapa liberada, dejaron de ser impersonalistas, y se sintieron atraídos por la belleza del Señor, y se hicieron devotos.
Aquí es muy importante la palabra vilasa. Vilasa se refiere a las actividades o pasatiempos del Señor. Uno de los deberes prescritos en la adoración en el templo es que el templo no se debe visitar solamente para ver a la Deidad hermosamente ataviada, sino que al mismo tiempo hay que escuchar la recitación del Srimad-Bhagavatam, la Bhagavad-gita o alguna otra Escritura de las que regularmente se recitan en los templos. En Vrndavana se recitan los sastras en todos los templos. Incluso los devotos de tercera clase, que no tienen conocimiento literario ni tiempo para leer el Srimad-Bhagavatam o la Bhagavad-gita, tienen la oportunidad de escuchar los pasatiempos del Señor. De esa manera, sus mentes pueden permanecer siempre absortas en pensar en el Señor, en Su forma, Sus actividades y Su naturaleza trascendental. Ese estado de conciencia de Krsna es un estado liberado. El Señor Caitanya, por lo tanto, recomendó cinco actividades importantes en el desempeño del servicio devocional: (1) cantar el santo nombre del Señor: Hare Krsna, Hare Krsna, Krsna Krsna, Hare Hare/Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare; (2) relacionarse con devotos y servirles en todo lo que se pueda; (3) escuchar el Srimad-Bhagavatam; (4) visitar el adornado templo y ver a la Deidad; y si es posible, (5) vivir en un lugar como Vrndavana o Mathura. Estas cinco actividades, por sí solas, pueden ayudar al devoto a alcanzar el nivel de perfección más elevado. Esto se confirma en la Bhagavad-gita y en este verso del Srimad-Bhagavatam. En todas las Escrituras védicas se acepta que los devotos de tercera clase también pueden conseguir la liberación, incluso sin darse cuenta.