jñāna-vairāgya-yuktena
bhakti-yuktena cātmanā
paripaśyaty udāsīnaḿ
prakṛtiḿ ca hataujasam
jñāna — conocimiento; vairāgya — renunciación; yuktena — equipado con; bhakti — servicio devocional; yuktena — equipado con; ca — y; ātmanā — por medio de la mente; paripaśyati — se ve; udāsīnam — indiferente; prakṛtim — existencia material; ca — y; hata-ojasam — con una fuerza menor.
Al igual que los gérmenes de una enfermedad pueden afectar a las personas más débiles, la influencia de la naturaleza material, la energía ilusoria, puede actuar sobre un alma débil o condicionada, pero no sobre un alma liberada. El estado liberado se caracteriza por la autorrealización. El conocimiento y la renunciación, vairagya, nos permiten entender nuestra posición constitucional. Sin conocimiento no se puede obtener iluminación. La comprensión de que somos partes infinitesimales del Espíritu Supremo hace que nos desapeguemos de la vida material condicionada. Ése es el comienzo del servicio devocional. Sin estar liberado de la contaminación material, no hay posibilidad de ocuparse en el servicio devocional del Señor. En este verso, por lo tanto, se afirma: jñana- vairagya-yuktena: Aquel que tiene pleno conocimiento de su posición constitucional y está en la orden de vida de renuncia, desapegado de la atracción material, puede, por medio del servicio devocional puro, bhakti-yuktena, ocuparse como un sirviente amoroso del Señor. Paripasyati significa que puede verlo todo en su perspectiva correcta. Entonces la influencia de la naturaleza material prácticamente desaparece. Esto se confirma también en la Bhagavad-gita: brahma- bhutah prasannatma: El alma autorrealizada es feliz y se libera de la influencia de la naturaleza material; se libera también del anhelo y la lamentación. El Señor confirma que esa situación es mad-bhaktim labhate param, el verdadero comienzo del servicio devocional. Así mismo, el Narada-pañcaratra confirma que cuando los sentidos se purifican, pueden ocuparse en el servicio devocional del Señor. Aquellos que están apegados a la contaminación material no pueden ser devotos.