parīto vatsapair vatsāḿś
cārayan vyaharad vibhuḥ
yamunopavane kūjad-
dvija-sańkulitāńghripe
parītaḥ — rodeado por; vatsapaiḥ — pastorcillos de vacas; vatsān — terneros; cārayan — cuidando, vigilando; vyaharat — disfrutaba viajando; vibhuḥ — el Todopoderoso; yamunā — el río Yamunā; upavane — jardines en la orilla; kūjat — vibrado por la voz; dvija — los pájaros nacidos por segunda vez; saṅkulita — densamente situados; aṅghripe — en los árboles.
Nanda Maharaja era un terrateniente al servicio del rey Kamsa, pero, debido a que pertenecía a la casta vaisya, es decir, era miembro de la comunidad agrícola y mercantil, mantenía miles de vacas. Es deber de los vaisyas proteger las vacas, así como es deber de los ksatriyas proteger a los seres humanos. Como el Señor era un niño, fue puesto a cargo de los terneros, con Sus amigos pastorcillos de vacas. En sus vidas anteriores, estos pastorcillos de vacas habían sido grandes rsis y yogis, y después de muchos nacimientos piadosos de esa índole lograron tener la compañía del Señor, y pudieron jugar con Él como iguales. Esos pastorcillos de vacas nunca se preocupaban por saber quién era Krsna, sino que jugaban con Él considerándolo un amigo sumamente íntimo y adorable. Querían tanto al Señor, que por la noche únicamente pensaban en la mañana siguiente, en que podrían reunirse con el Señor e ir juntos a los bosques a cuidar de las vacas.
Los bosques que se encuentran a orillas del Yamuna son todos hermosos jardines llenos de árboles de mango, nanjeas, manzanas, guayabas, naranjas, uvas, bayas, dátiles, y muchísimas otras plantas y flores fragantes. Y debido a que el bosque se encontraba a orillas del Yamuna, naturalmente había patos, grullas y pavos reales en las ramas de los árboles. Todos esos árboles y pájaros y bestias eran entidades vivientes piadosas que habían nacido en la morada trascendental de Vrndavana únicamente para dar placer al Señor y a Sus compañeros eternos, los pastorcillos de vacas.
Mientras el Señor jugaba con Sus compañeros como un niño pequeño, mató a muchos demonios, entre ellos Aghasura, Bakasura, Pralambasura y Gardabhasura. Aunque apareció en Vrndavana como un muchacho, en realidad era como las llamas cubiertas de un fuego. Así como una pequeña partícula de fuego puede encender un gran fuego con un combustible, así mismo el Señor mató a todos esos grandes demonios, comenzando desde Su infancia en la casa de Nanda Maharaja. La tierra de Vrndavana, el campo de juegos de la infancia del Señor, aún permanece hoy en día, y todo aquel que visita esos lugares disfruta de la misma bienaventuranza trascendental de entonces, si bien el Señor no es visible físicamente ante nuestros ojos imperfectos. Sri Caitanya recomendó esa tierra del Señor, diciendo que era idéntica al Señor, y, por lo tanto, digna de la adoración de los devotos. Esa instrucción es observada especialmente por los seguidores de Sri Caitanya, conocidos como vaisnavas gaudiyas. Y debido a que la tierra es idéntica al Señor, devotos como Uddhava y Vidura visitaban esos lugares hace cinco mil años para ponerse en contacto directo con el Señor, visible o no visible. Miles de devotos del Señor deambulan aún hoy en día por esos sagrados lugares de Vrndavana, y todos ellos se están preparando para ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios.