ye brāhmaṇān mayi dhiyā kṣipato 'rcayantas
tuṣyad-dhṛdaḥ smita-sudhokṣita-padma-vaktrāḥ
vāṇyānurāga-kalayātmajavad gṛṇantaḥ
sambodhayanty aham ivāham upāhṛtas taiḥ
ye — las personas que; brÄhmaṇÄn — los brÄhmaṇas; mayi — en MÃ; dhiyÄ â€” con inteligencia; ká¹£ipataḥ — pronunciando palabras ásperas; arcayantaḥ — respetando; tuá¹£yat — alegres; há¹›daḥ — corazones; smita — sonriendo; sudhÄ â€” néctar; uká¹£ita — húmedo; padma — parecidos al loto; vaktrÄḥ — rostros; vÄṇyÄ â€” con palabras; anurÄga-kalayÄ â€” cariñosas; Ätmaja-vat — como un hijo; gṛṇantaḥ — alabando; sambodhayanti — apaciguan; aham — Yo; iva — como; aham — Yo; upÄhá¹›taḥ — siendo controlado; taiḥ — por ellos.
En muchos ejemplos de las Escrituras védicas se ha visto que cuando los brahmanas o vaisnavas maldicen a alguien con enfado, la persona maldecida no trata a los brahmanas o vaisnavas de la misma manera. De esto hay muchos ejemplos. Citemos el caso de los hijos de Kuvera cuando el gran sabio Narada les maldijo: no se vengaron usando la misma aspereza, sino que fueron sumisos. También aquÃ, cuando los cuatro Kumaras maldijeron a Jaya y Vijaya, éstos no adoptaron contra ellos una actitud áspera; por el contrario, fueron sumisos. Ésta debe ser la manera de tratar con brahmanas y vaisnavas. Quizás a veces nos venga al encuentro una situación penosa que un brahmana provoque, pero en vez de chocar con él con una actitud parecida, hay que intentar apaciguarle con un rostro sonriente y un trato suave. A los brahmanas y los vaisnavas hay que aceptarles como representantes de Narayana en la Tierra. En los tiempos que corren, ciertas personas necias se han inventado el término «daridra-narayana», que indica que debe aceptarse como representante de Narayana al hombre pobre. Pero no descubrimos en las Escrituras védicas que haya que tratar como representantes de Narayana a los hombres pobres. Por supuesto, se menciona aquà a «los que no tienen protección», pero en los sastras está clara la definición de esta frase. No debe faltar protección a los hombre pobres, pero el brahmana en especial debe ser tratado como representante de Narayana, y se le debe adorar igual que a Él. Se dice, concretamente, que, para apaciguar a los brahmanas, el propio rostro debe parecerse al loto. Cuando se está adornado con amor y afecto, se exhibe un rostro como el loto. En relación con esto, el ejemplo del padre enfadado con el hijo y el hijo intentando apaciguar al padre con sonrisas y palabras dulces es muy apropiado.