yasya vācā prajāḥ sarvā
gāvas tantyeva yantritāḥ
haranti balim āyattās
tasmai mukhyāya te namaḥ
yasya â de quienes; vÄcÄ â las directrices vĂ©dicas; prajÄáž„ â entidades vivientes; sarvÄáž„ â todas; gÄvaáž„ â bueyes; tantyÄ â por una cuerda; iva â como; yantritÄáž„ â son dirigidos; haranti â ofrecer, llevarse; balim â presentaciĂłn, elementos para adoraciĂłn; ÄyattÄáž„ â bajo control; tasmai â a Ă©l; mukhyÄya â a la persona principal; te â a ti; namaáž„ â respetuosas reverencias.
Las Escrituras vĂ©dicas son las leyes de la Suprema Personalidad de Dios. No se pueden quebrantar los mandamientos que se dan en las Escrituras vĂ©dicas, tal como no se pueden quebrantar las leyes del estado. Toda criatura viviente que quiera un verdadero beneficio en la vida debe actuar ajustĂĄndose a la guĂa de las Escrituras vĂ©dicas. Las almas condicionadas que han venido a este mundo material en busca de complacencia material de los sentidos se regulan mediante los mandamientos de las Escrituras vĂ©dicas. La complacencia de los sentidos es como la sal. No se puede tomar demasiada ni demasiado poca, pero hay que tomar una cierta cantidad de sal para hacer que los alimentos sean sabrosos. Aquellas almas condicionadas que han venido a este mundo material deben utilizar sus sentidos siguiendo la guĂa de las Escrituras vĂ©dicas; de lo contrario, se verĂĄn puestos en una condiciĂłn de vida mĂĄs miserable. No existe ningĂșn ser humano ni semidiĂłs que pueda decretar leyes como las de las Escrituras vĂ©dicas, porque las regulaciones vĂ©dicas las dicta el Señor Supremo.