yayottānapadaḥ putro
muninā gītayārbhakaḥ
mṛtyoḥ kṛtvaiva mūrdhny ańghrim
āruroha hareḥ padam
yayā — gracias a los cuales; uttānapadaḥ — del rey Uttānapāda; putraḥ — hijo; muninā — por el sabio; gītayā — siendo cantados; arbhakaḥ — un niño; mṛtyoḥ — de la muerte; kṛtvā — poniendo; eva — ciertamente; mūrdhni — sobre la cabeza; aṅghrim — pies; āruroha — ascendió; hareḥ — de la Personalidad de Dios; padam — a la morada.
Cuando abandonaba su cuerpo, Maharaja Dhruva, el hijo del rey Uttanapada, fue asistido por personalidades como Sunanda y otros, que le recibieron en el reino de Dios. Dejó este mundo a una edad temprana, cuando era un muchacho, aunque había conseguido el trono de su padre y tenía varios hijos. Puesto que debía abandonar este mundo, la muerte le estaba esperando. Pero él no se preocupó por la muerte, y, con el mismo cuerpo que entonces tenía, subió a bordo de un aeroplano espiritual y fue directamente al planeta de Visnu, debido a la relación que tuvo con el gran sabio Narada, que le había expuesto el relato de los pasatiempos del Señor.