hasanti yasyācaritaḿ hi durbhagāḥ
svātman-ratasyāviduṣaḥ samīhitam
yair vastra-mālyābharaṇānulepanaiḥ
śva-bhojanaḿ svātmatayopalālitam
hasanti — se ríen de; yasya — de cuya; ācaritam — actividad; hi — ciertamente; durbhagāḥ — el desafortunado; sva-ātman — en el ser; ratasya — de aquel que se ocupa; aviduṣaḥ — sin saber; samīhitam — su propósito; yaiḥ — por quien; vastra — vestido; mālya — collares; ābharaṇa — adornos; anu — estos lujosos; lepanaiḥ — con ungüentos; śva-bhojanam — comida para los perros; sva-ātmatayā — como si el ser; upalālitam — agasajado.
Siva no acepta nunca ropajes lujosos, collares, adornos ni ungüentos. Pero, los adictos a la decoración del cuerpo, que es, en última instancia, comida para los perros, lo mantienen con gran lujo, como si del ser se tratara. Ese tipo de personas no comprenden a Siva, pero se dirigen a él para conseguir lujosas comodidades materiales. Hay dos tipos de devotos de Siva. Una clase es la de los materialistas zafios, que quieren de Siva, únicamente, comodidades para el cuerpo, y los de la otra clase desean ser uno con él. En su mayor parte son impersonalistas, y prefieren cantar sivo 'ham, «yo soy Siva», o «tras liberarme seré uno con Siva». En otras palabras, los karmis y jñanis son, generalmente, devotos de Siva, pero no entienden apropiadamente el verdadero propósito que él tiene en la vida. A veces, supuestos devotos de Siva le imitan usando intoxicantes venenosos. Siva, en cierta ocasión, se tragó un océano de veneno, y su garganta pasó de este modo a ser azul. Los Sivas de imitación intentan seguirle entregándose al consumo de venenos, y de esta manera, se destruyen. El verdadero propósito de Siva es servir al Alma del alma, Sri Krsna. Su deseo es que todos los artículos lujosos, como hermosos vestidos, collares, adornos y cosméticos, se entreguen solamente a Sri Krsna, porque Krsna es el verdadero disfrutador. Personalmente, se niega a aceptar esos objetos lujosos, porque están destinados únicamente a Krsna. Sin embargo, como no conocen este propósito de Siva, las personas necias, o bien se ríen de él, o bien tratan infructuosamente de imitarle.