yām āśrityendriyārātīn
durjayān itarāśramaiḥ
vayaḿ jayema helābhir
dasyūn durga-patir yathā
yām — en quien; āśritya — refugiándose en; indriya — sentidos; arātīn — enemigos; durjayān — difíciles de conquistar; itara — aparte de los casados; āśramaiḥ — por las órdenes de la sociedad; vayam — nosotros; jayema — podemos vencer; helā- bhiḥ — fácilmente; dasyūn — asaltantes invasores; durga-patiḥ — el comandante de un fortín; yathā — como.
De las cuatro órdenes de la sociedad humana - la de estudiante u orden brahmacari, la de casado u orden grhastha, la retirada u orden vanaprastha, y la de renuncia u orden sannyasi - , el casado está en el lado seguro. Los sentidos del cuerpo se consideran asaltantes del fortín del cuerpo. Se entiende que la esposa es el comandante del fortín, y, en consecuencia, cuando quiera que haya un ataque de los sentidos al cuerpo, la esposa es quien protege el cuerpo de ser derrotado. Para todos es inevitable la exigencia del sexo, pero aquel que tiene una esposa fija se salva de la furiosa embestida de los sentidos enemigos. El hombre que tiene una buena esposa no crea trastornos en la sociedad corrompiendo muchachas vírgenes. Sin una esposa fija, el hombre se convierte en un libertino de primer orden y en un trastorno para la sociedad..., a no ser que haya recibido preparación como brahmacari, vanaprastha o sannyasi. A menos que haya una preparación rígida y sistemática del brahmacari por parte del maestro espiritual, y a menos que el estudiante sea obediente, es seguro que el supuesto brahmacari caerá presa del ataque del sexo. Hay muchos ejemplos de caídas, incluso de grandes yogis, como Visvamitra. El grhastha, sin embargo, está a salvo, a causa de su fiel esposa. La vida sexual es la causa del cautiverio material, y por eso se prohibe en tres asramas, y se permite sólo en el asrama de grhastha. El grhastha tiene la responsabilidad de producir brahmacaris, vanaprasthas y sannyasis de primera calidad.