ditir uvāca
eṣa māḿ tvat-kṛte vidvan
kāma ātta-śarāsanaḥ
dunoti dīnāḿ vikramya
rambhām iva matańgajaḥ
ditiḥ uvāca — la hermosa Diti dijo; eṣaḥ — todas esas; mām — a mí; tvat-kṛte — por ti; vidvan — ¡oh, erudito!; kāmaḥ — Cupido; ātta-śarāsanaḥ — tomando sus flechas; dunoti — aflige; dīnām — mi pobre persona; vikramya — atacando; rambhām — árbol de plátanos; iva — como; matam-gajaḥ — elefante enloquecido.
La hermosa Diti, al ver a su esposo absorto en trance, empezó a hablar en voz alta, sin intentar atraerle por medio de expresiones corporales. Francamente dijo que todo su cuerpo estaba afligido por el deseo sexual, debido a la presencia de su esposo, tal como un árbol de plátanos que sufre el envite de un elefante enloquecido. Para ella no era natural agitar a su marido cuando estaba en trance, pero no podía controlar su fuerte apetito sexual. Su deseo sexual era como un elefante enloquecido, y, por lo tanto, el primer deber de su esposo era brindarle plena protección satisfaciendo su deseo.