niśamya te ghargharitaḿ sva-kheda-
kṣayiṣṇu māyāmaya-sūkarasya
janas-tapaḥ-satya-nivāsinas te
tribhiḥ pavitrair munayo 'gṛṇan sma
niśamya — inmediatamente después de oír; te — aquéllos; ghargharitam — el sonido tumultuoso; sva-kheda — lamentación personal; kṣayiṣṇu — destruyendo; māyā-maya — completamente misericordioso; sūkarasya — del avatāra Jabalí; janaḥ — el planeta Janaloka; tapaḥ — el planeta Tapoloka; satya — el planeta Satyaloka; nivāsinaḥ — habitantes; te — todos ellos; tribhiḥ — de los tres Vedas; pavitraiḥ — mediante los mantras completamente auspiciosos; munayaḥ — grandes pensadores y sabios; agṛṇan sma — cantaron.
La palabra mayamaya es muy significativa en este verso. Maya quiere decir «misericordia», «conocimiento específico», y también «ilusión». Por lo tanto, el avatara Jabalí lo es todo; es misericordioso, es conocimiento pleno, y también es ilusión. El sonido que vibró como encarnación del jabalí recibió la respuesta de los himnos védicos entonados por los grandes sabios en los planetas Janaloka, Tapoloka y Satyaloka. Las entidades vivientes más altamente intelectuales y piadosas viven en esos planetas, y cuando oyeron la extraordinaria voz del jabalí, pudieron entender que aquel sonido en concreto únicamente lo podía haber vibrado el Señor. Por eso respondieron ofreciendo oraciones al Señor con himnos védicos. El planeta Tierra estaba hundido en el fango, pero, al oír el sonido del Señor, los habitantes de los planetas superiores se sintieron llenos de júbilo, porque sabían que el Señor estaba allí para liberar la Tierra. Por eso Brahma y todos los sabios, como Bhrgu, los demás hijos de Brahma, y brahmanas eruditos, cobraron ánimos, y se unieron como una sola voz para alabar al Señor con las vibraciones trascendentales de los himnos védicos. El más importante es el verso del Brhan-naradiya Purana Hare Krsna, Hare Krsna, Krsna Krsna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare.