nārada uvāca
deva-deva namas te 'stu
bhūta-bhāvana pūrvaja
tad vijānīhi yaj jñānam
ātma-tattva-nidarśanam
nāradaḥ uvāca — Śri Nārada dijo; deva — de todos los semidioses; deva — el semidiós; namaḥ — reverencias; te — a ti como; astu — eres; bhūta-bhāvana — el engendrador de todo ser viviente; pūrva-ja — el primogénito; tad vijānīhi — por favor, explica ese conocimiento; yat jñānam — conocimiento que; ātma-tattva — trascendental; nidarśanam — dirige específicamente.
La perfección del sistema parampara, o sendero de la sucesión discipular, se encuentra aquí confirmada de nuevo. En el capítulo anterior, se estableció que Brahmaji, la entidad viviente primogénita, recibió conocimiento directamente del Señor Supremo, y el mismo conocimiento le fue impartido a Narada, el siguiente discípulo. Narada pidió recibir el conocimiento, y Brahmaji lo impartió al pedírsele que lo hiciera. Por lo tanto, la sucesión discipular tiene por naturaleza pedir conocimiento trascendental a la persona correcta, y recibirlo correctamente. Ese proceso se recomienda en la Bhagavad-gita (4.2). El estudiante inquisitivo debe acercarse a un maestro espiritual capacitado, para así recibir conocimiento trascendental mediante su entrega, mediante preguntas hechas en forma sumisa y mediante el servicio. El conocimiento que se recibe mediante el servicio y las preguntas sumisas, es más eficaz que el conocimiento que se recibe a cambio de dinero. Un maestro espiritual que se encuentra en la línea de sucesión discipular que proviene de Brahma y Narada, no pide billetes y céntimos. Un estudiante fidedigno tiene que complacerlo mediante el servicio sincero, para así obtener conocimiento acerca de la relación y naturaleza del alma individual y la Superalma.