papraccha cemam evārthaḿ
yan māḿ pṛcchatha sattamāḥ
kṛṣṇānubhāva-śravaṇe
śraddadhāno mahā-manāḥ
saḿsthāḿ vijñāya sannyasya
karma trai-vargikaḿ ca yat
vāsudeve bhagavati
ātma-bhāvaḿ dṛḍhaḿ gataḥ
papraccha — preguntó; ca — además; imam — esto; eva — tal como; artham — propósito; yat — eso; mām — a mí; pṛcchatha — están preguntando; sattamāḥ — ¡oh, grandes sabios!; kṛṣṇa-anubhāva — absortoen pensar en Kṛṣṇa; śravaṇe — en oír; śraddadhānaḥ — lleno de fe; mahā-manāḥ — la gran alma; saṁsthām — muerte; vijñāya — siendo informado; sannyasya — renunciando; karma — actividades fruitivas; trai-vargikam — los tres principios constituidos por la religión, el desarrollo económico y la complacencia de los sentidos; ca — también; yat — lo que pueda ser; vāsudeve — al Señor Kṛṣṇa; bhagavati — la Personalidad de Dios; ātma-bhāvam — atracción de amor; dṛḍham — firmemente fijo; gataḥ — alcanzó.
Las tres actividades constituidas por la religión, el desarrollo económico y la complacencia de los sentidos, son por lo general atractivas para las almas condicionadas que están luchando por la existencia en el mundo material. Esas actividades reguladas que se prescriben en los Vedas constituyen el concepto de la vida denominado karma-kandiya, y a los casado se les recomienda por lo general que sigan las reglas sólo para disfrutar de la prosperidad material tanto en esta vida como en la siguiente. La mayoría de la gente está atraída a esa clase de actividades. Incluso en las actividades de su moderna civilización atea, la gente está más interesada en el desarrollo económico y la complacencia de los sentidos, sin ningunos sentimientos religiosos. Maharaja Pariksit, en su carácter de gran emperador del mundo, tenía que observar esas regulaciones de la sección karma-kandiya védica, pero, en virtud de su ligera relación con Sukadeva Gosvami, pudo entender a la perfección que el Señor Krsna, la Absoluta Personalidad de Dios (Vasudeva), por quien él sentía un amor natural desde que nació, lo es todo, y, en consecuencia, fijó la mente en Él de un modo firme, renunciando a todas las clases de actividades védicas karma-kandiya. Esa etapa perfecta la alcanza un jñani después de muchísimos nacimientos. Los jñanis, o los filósofos empíricos que se esfuerzan por la liberación, son miles de veces mejor que los trabajadores fruitivos, y de cientos de miles de esos jñanis, uno se libera de hecho. Y de cientos de miles de esas personas liberadas, es difícil encontrar siquiera una persona que pueda fijar la mente con firmeza en los pies de loto del Señor Sri Krsna, tal como lo declara el propio Señor en la Bhagavad-gita (7.19). A Maharaja Pariksit se lo califica especialmente con la palabra maha-mahah, que lo pone en el mismo nivel que los mahatmas que se describen en la Bhagavad-gita. En esta última época también ha habido muchos mahatmas de este tipo, y también ellos abandonaron todas las concepciones karma-kandiya de la vida, dependiendo única y exclusivamente de la Suprema Personalidad de Dios Krsna. El Señor Caitanya, quien es el propio Señor Krsna, nos enseñó en Su Siksastaka (8):
aslisya va pada-ratam pinastu mam
adarsanan marma-hatam karotu va
yatha tatha va vidadhatu lampato
mat-prana-nathas tu sa eva naparah
“El Señor Krsna, quien es el amante de muchas devotas, puede que abrace a esta sirvienta totalmente entregada, o puede que me pisotee, o puede que me deje con el corazón destrozado al no estar presente ante mí por mucho tiempo, pero aun así no deja de ser en lo más mínimo el Señor Absoluto de mi corazón”.
Srila Rupa Gosvami habló de la siguiente manera:
viracaya mayi dandam dina-bandho dayami va
gatir iha na bhavattah kacid anya mamasti
nipatatu sata-koti-nirbharam va navambhah
tad api kila-payodah stuyate catakena
“¡Oh, Señor de los pobres!, haz conmigo lo que quieras - dame misericordia o castigo - , pero en este mundo no tengo a nadie más a quien acudir aparte de Vuestra Señoría. El pájaro cataka siempre ruega que aparezca la nube, sin considerar si ésta vierte lluvias o lanza un rayo”.
Sri Madhavendra Puri, el maestro espiritual del maestro espiritual del Señor Caitanya, abandonó con las siguientes palabras todas las obligaciones karma-kandiya:
sandhya-vandana bhadram astu bhavato bhoh snana tubhyam namo
bho devah pitaras ca tarpana-vidhau naham ksamah ksamyatam
yatra kvapi nisadya yadava-kulottamasya kamsa-dvisah
smaram smaram agham harami tad alam manye kim anyena me
“¡Oh, mi oración vespertina!, te deseo lo mejor. ¡Oh, mi baño matutino!, me despido de ti. ¡Oh, semidioses y antepasados!, por favor, excúsenme. Soy incapaz de realizar más ofrendas para placer de ustedes. Ahora he decidido librarme de todas las reacciones de los pecados, mediante el simple hecho de recordar en todas partes al gran descendiente de Yadu y gran enemigo de Kamsa [el Señor Krsna]. Yo creo que esto es suficiente para mí. Así pues, ¿para qué hacer más esfuerzos?”
Sri Madhavendra Puri dijo además:
mugdham mam nigadantu niti-nipuna bhrantam muhur vaidikah
mandam bandhava-sañcaya jada-dhiyam muktadarah sodarah
unmattam dhanino viveka-caturah kamam maha-dambhikam
moktum na ksamate manag api mano govinda-pada-sprham
“Que el moralista perspicaz me acuse de estar ilusionado; no me importa. Puede que los expertos en actividades védicas me difamen diciendo que estoy descarriado, y que amigos y parientes me llamen frustrado, que mis hermanos me llamen necio, que los codiciosos ricachones me señalen como loco, y que los eruditos filósofos afirmen que estoy demasiado orgulloso; aun así, mi mente no se aparta ni un centímetro de la determinación de servir los pies de loto de Govinda, aunque sea incapaz de hacerlo”.
Y también Prahlada Maharaja dijo:
dharmartha-kama iti yo 'bhihitas trivarga
iksa trayi naya-damau vividha ca varta
manye tad etad akhilam nigamasya satyam
svatmarpanam sva-suhrdah paramasya pumsah
“La religión, el desarrollo económico y la complacencia de los sentidos son célebres como tres medios para llegar a la senda de la salvación. De éstos, iksa trayi especialmente, es decir, el conocimiento acerca del ser, el conocimiento acerca de los actos fruitivos y la lógica, y también la política y la economía, son diferentes medios de vida. Todas esas cosas son diferentes materias de la educación védica, y, por consiguiente, las considero ocupaciones temporales. En cambio, entregarse al Supremo Señor Visnu constituye una verdadera ganancia en la vida, y considero que ésa es la verdad última” (Bhag. 7.6.26).
Todo el asunto se concluye en la Bhagavad-gita (2.41) diciendo que es vyavasa-yatmika buddhih, o la senda absoluta de la perfección. Sri Baladeva Vidyabhusana, un gran erudito vaisnava, define esto como bhagavad-arcana-rupaika-niskama-karmabhir visuddha-cittah, es decir, aceptar que el amoroso servicio trascendental que se le presta al Señor es el deber primordial, libre de reacciones fruitivas.
De manera que, Maharaja Pariksit estaba muy en lo correcto cuando aceptó firmemente los pies de loto del Señor Krsna, renunciando a todas las concepciones karma-kandiya de la vida.