ततः कालाग्निरुद्रात्मा यत्सृष्टमिदमात्मनः ।
सन्नियच्छति तत्काले घनानीकमिवानिलः ॥४३॥

tataḥ kālāgni-rudrātmā

yat sṛṣṭam idam ātmanaḥ

sanniyacchati tat kāle

ghanānīkam ivānilaḥ

tataḥ — después de eso, el final; kāla — destrucción; agni — fuego; rudra-ātmā — en la forma de Rudra; yat — todo lo que; sṛṣṭam — creado; idam — todos éstos; ātmanaḥ — de Sus propios; sam — completamente; niyacchati — aniquila; tat kāle — al final del milenio; ghana-anīkam — grupos de nubes; iva — como aquel de; anilaḥ — aire.


Texto

Después de eso, al final del milenio, el propio Señor, en la forma de Rudra, el destructor, aniquilará la creación completa, tal como el viento dispersa las nubes.

Significado

De esta creación se dice muy apropiadamente que es como las nubes. Las nubes son creadas o situadas en el cielo, y cuando se dispersan, permanecen en el mismo cielo sin manifestarse. En forma similar, toda la creación está hecha por la Suprema Personalidad de Dios en Su forma de Brahma, es mantenida por Él en la forma de Visnu, y es destruida por Él en la forma de Rudra, o Siva, todo a su debido tiempo. Esta creación, manutención y destrucción, se explica bien en la Bhagavad-gita (8.19-20) de la siguiente manera:

bhuta-gramah sa evayam
bhutva bhutva praliyate
ratry-agame 'vasah partha
prabhavaty ahar-agame

paras tasmat tu bhavo 'nyo
'vyakto 'vyaktat sanatanah
yah sa sarvesu bhutesu
nasyatsu na vinasyati

Es característico del mundo material que primero es muy bien creado, luego se desarrolla muy esplendorosamente y permanece durante muchísimos años (sobrepasando incluso los cálculos del matemático más grande de todos), pero después de eso es destruido de nuevo durante la noche de Brahma, sin ninguna resistencia, y, al final de la noche de Brahma, se manifiesta de nuevo como una creación que habrá de seguir los mismos principios de manutención y destrucción. La necia alma condicionada que ha tomado este mundo temporal por una situación permanente, tiene que aprender de un modo inteligente por qué ocurren esta creación y destrucción. Los trabajadores fruitivos del mundo material sienten mucho entusiasmo en crear grandes empresas, grandes casas, grandes imperios, grandes industrias y tantas cosas muy, muy grandes, con la energía e ingredientes suministrados por el agente material del Señor Supremo. Con esos recursos, y al precio de la valiosa energía, el alma condicionada crea, satisface sus caprichos, pero tiene que partir en contra de su voluntad, abandonando todas sus creaciones, y entrar en otra fase de vida, para tener que crear una y otra vez. A fin de darles esperanzas a esas necias almas condicionadas que desperdician su energía en este temporal mundo material, el Señor proporciona información que indica que hay otra naturaleza que existe eternamente sin ser creada o destruida de tiempo en tiempo, y que el alma condicionada puede comprender qué debe hacer y cómo puede ser utilizada su valiosa energía. El alma condicionada, en vez de desperdiciar su energía en la materia, que con toda seguridad será destruida a su debido tiempo por la voluntad suprema, debe utilizar su energía en el servicio devocional del Señor, de manera de poder ser trasladada a la otra naturaleza, que es eterna, en la que no hay nacimiento, ni muerte, ni creación, destrucción alguna, sino más bien una vida permanente, llena de conocimiento y de ilimitada bienaventuranza. La creación temporal es, así pues, exhibida y destruida, tan sólo para darle información al alma condicionada que está apegada a las cosas temporales. También es para darle una oportunidad de autorrealizarse, y no para que complazca sus sentidos, lo cual es el objetivo principal de todos los trabajadores fruitivos.