autthānikautsukya-manā manasvinī
samāgatān pūjayatī vrajaukasaḥ
naivāśṛṇod vai ruditaḿ sutasya sā
rudan stanārthī caraṇāv udakṣipat
autthānika-autsukya-manāḥ — madre Yaśodā estaba muy ocupada celebrando la ceremonia utthāna de su hijo; manasvinī — muy generosa en repartir todos los alimentos, ropas, adornos y vacas que fueran necesarios; samāgatān — a los invitados; pūjayatī — para satifacerles; vraja-okasaḥ — a los habitantes de Vraja; na — no; eva — ciertamente; aśṛṇot — escuchó; vai — en verdad; ruditam — el llanto; sutasya — de su hijo; sā — madre Yaśodā; rudan — llorar; stana-arthī — Kṛṣṇa, ansioso por mamar del pecho de su madre y beber su leche; caraṇau udakṣipat — enfadado, agitaba las piernas.
Madre Yasoda había dejado a Krsna debajo de una carreta doméstica, que en realidad era otra forma de Sakatasura, un demonio que había venido a matar al bebé. Ahora, con el pretexto de llamar a Su madre para que Le diera el pecho, Krsna aprovechó la oportunidad para matar al demonio. Así, con la intención de descubrir a Sakatasura, le golpeó con los pies. La madre de Krsna estaba ocupada con los invitados, pero Krsna quiso llamar su atención matando a Sakatasura, y para ello golpeó con los pies a aquel demonio en forma de carreta. Así son los pasatiempos de Krsna. Krsna quería llamar la atención de Su madre y, para hacerlo, armó un desbarajuste que escapaba a la comprensión de las personas corrientes. Estas narraciones son maravillosas y sumamente agradables. Las personas afortunadas quedan atónitas al escuchar estas maravillosas actividades del Señor. Los poco inteligentes tal vez las consideren mitológicas, pues su torpe cerebro no puede comprenderlas, pero son hechos reales. Estas narraciones proporcionan tanto placer e iluminación que Maharaja Pariksit y Sukadeva Gosvami quedaron complacidos con ellas, y otras personas liberadas, siguiendo sus pasos, se llenan de dicha por escuchar las maravillosas actividades del Señor.