अहं पुरातीतभवेsभवं मुने दास्यास्तु कस्याश्चन वेदवादिनाम् । निरूपितो बालक एव योगिनां शुश्रूषणे प्रावृषि निर्विवक्षताम् ॥२३॥

ahaḿ purātīta-bhave 'bhavaḿ mune

dāsyās tu kasyāścana veda-vādinām

nirūpito bālaka eva yogināḿ

śuśrūṣaṇe prāvṛṣi nirvivikṣatām

aham — yo; purÄ â€” anteriormente; atÄ«ta-bhave — en el milenio anterior; abhavam — me convertí en; mune — ¡oh, muni!; dÄsyÄḥ — de la sirvienta; tu — pero; kasyÄÅ›cana — cierta; veda-vÄdinÄm — de los seguidores del VedÄnta; nirÅ«pitaḥ — dedicados; bÄlakaḥ — niño sirviente; eva — únicamente; yoginÄm — de los devotos; Å›uÅ›rūṣaṇe — al servicio de; prÄvṛṣi — durante los cuatro meses de la estación lluviosa; nirviviká¹£atÄm — viviendo juntos.


Texto

¡Oh, Muni!, en el último milenio nací como el hijo de cierta sirvienta dedicada al servicio de brahmanas que estaban siguiendo los principios del Vedanta. Cuando ellos se hallaban viviendo juntos durante los cuatro meses de la estación lluviosa, yo estaba dedicado a su servicio personal.

Significado

Sri Narada Muni describe aquí brevemente lo maravillosa que es una atmósfera sobrecargada de servicio devocional al Señor. Él era descendiente del más insignificante linaje, y no se había educado adecuadamente; mas, aun así, como dedicó toda su energía al servicio del Señor, se convirtió en un sabio inmortal. He aquí la poderosa acción del servicio devocional. Las entidades vivientes son la energía marginal del Señor, y, por consiguiente, tienen por finalidad ser bien utilizadas en el amoroso servicio trascendental del Señor. Cuando eso no ocurre, la situación de uno se denomina maya. Por lo tanto, la ilusión de maya se disipa de inmediato, tan pronto como toda la energía de uno se canaliza hacia el servicio del Señor en vez del disfrute de los sentidos. Con el ejemplo personal de Sri Narada Muni en su nacimiento anterior, queda claro que el servicio al Señor comienza con el servicio a los sirvientes genuinos del Señor. El Señor dice que prestarles servicio a Sus sirvientes es superior a prestarle servicio personal a Él. Prestarle servicio al devoto es más valioso que prestarle servicio al Señor. De manera que, uno debe elegir a un sirviente genuino del Señor que esté constantemente dedicado a Su servicio, aceptar a dicho sirviente en calidad de maestro espiritual y dedicarse al servicio de él. Un maestro espiritual de esa índole es el medio transparente mediante el cual se puede visualizar al Señor, quien se encuentra más allá de la concepción de los sentidos materiales. Por prestarle servicio al maestro espiritual genuino, el Señor consiente en revelarse en proporción al servicio rendido. La utilización de la energía humana en el servicio del Señor constituye el sendero progresivo de la salvación. La creación cósmica por entero se vuelve de inmediato idéntica al Señor, en cuanto se presta servicio en relación con Él bajo la guía de un maestro espiritual genuino. El maestro experto conoce el arte de utilizar todo para glorificar al Señor, y, por consiguiente, bajo su guía el mundo entero puede ser convertido en la morada espiritual, por la divina gracia del sirviente del Señor.