dvitīyaḿ tu bhavāyāsya
rasātala-gatāḿ mahīm
uddhariṣyann upādatta
yajñeśaḥ saukaraḿ vapuḥ
dvitÄ«yam — la segunda; tu — pero; bhavÄya — por el bien; asya — de esta Tierra; rasÄtala — de la región más baja; gatÄm — habiendo ido; mahÄ«m — la Tierra; uddhariá¹£yan — levantando; upÄdatta — establecido; yajñeÅ›aḥ — el propietario o el supremo disfrutador; saukaram — porcina; vapuḥ — encarnación.
Existe la indicación de que junto con todas y cada una de las encarnaciones de la Personalidad de Dios, también se menciona la función especÃfica que se ejecuta. No puede haber ninguna encarnación sin una función especÃfica, y dichas funciones siempre son extraordinarias. A cualquier ser viviente le resulta imposible realizarlas. La encarnación jabalà tuvo por objeto sacar a la Tierra de la región plutónica de materia inmunda. Recoger una cosa de un lugar sucio es algo que hace un jabalÃ, y la todopoderosa Personalidad de Dios exhibió esa maravilla ante los asuras, los cuales habÃan escondido la Tierra en un lugar asà de inmundo. Para la Personalidad de Dios no hay nada imposible, y aunque Él hizo el papel de un jabalÃ, es adorado por los devotos, permaneciendo siempre en la trascendencia.