kañcit kālam athāvātsīt
sat-kṛto devavat sukham
bhrātur jyeṣṭhasya śreyas-kṛt
sarveṣāḿ sukham āvahan
kañcit — por unos pocos dÃas; kÄlam — tiempo; atha — asà pues; avÄtsÄ«t — residió; sat-ká¹›taḥ — siendo bien tratado; deva-vat — tal como una personalidad divina; sukham — amenidades; bhrÄtuḥ — del hermano; jyeá¹£á¹hasya — del mayor; Å›reyaḥ-ká¹›t — para hacerle el bien a él; sarveá¹£Äm — todos los demás; sukham — felicidad; Ävahan — hizo posible.
Personas santas tales como Vidura deben ser tratadas tan bien como un ciudadano del cielo. En esos dÃas, los ciudadanos de los planetas celestiales solÃan visitar hogares como el de Maharaja Yudhisthira, y a veces personas tales como Arjuna, y otros, solÃan visitar planetas superiores. Narada es un cosmonauta que puede viajar sin restricciones, no sólo dentro de los universos materiales, sino también en los universos espirituales. Hasta Narada solÃa visitar el palacio de Maharaja Yudhisthira, y ni qué hablar de otros semidioses celestiales. Es únicamente la cultura espiritual de la gente en cuestión lo que hace posible los viajes interplanetarios, incluso con el cuerpo actual. Por consiguiente, Maharaja Yudhisthira recibió a Vidura de la misma manera en que se recibe a los semidioses.
Mahatma Vidura ya habÃa adoptado la orden de vida de renuncia, y, en consecuencia, no regresó al palacio paterno para disfrutar de algunas comodidades materiales. Por su propia misericordia aceptó lo que Maharaja Yudhisthira le ofreció, pero el propósito de vivir en el palacio era el de liberar a Dhrtarastra, su hermano mayor, que estaba demasiado apegado a lo material. Dhrtarastra perdió todo su Estado y sus descendientes en la pelea contra Maharaja Yudhisthira, y, aun asÃ, por su sentimiento de desamparo, no le daba vergüenza aceptar la caridad y hospitalidad de Maharaja Yudhisthira. En el caso de Maharaja Yudhisthira, era muy correcto el hecho de que mantuviera a su tÃo de una manera adecuada, pero que Dhrtarastra aceptara esa magnánima hospitalidad no era aconsejable en absoluto. Él la aceptó porque consideró que no le quedaba otro recurso. Vidura fue especialmente a iluminar a Dhrtarastra y a elevarlo al nivel superior del conocimiento espiritual. Es deber de las almas iluminadas liberar a las almas caÃdas, y Vidura llegó allà por esa razón. Pero las conversaciones acerca de la iluminación espiritual son tan refrescantes, que mientras instruÃa a Dhrtarastra, Vidura atrajo la atención de todos los miembros de la familia, y todos ellos sintieron placer en oÃrlo pacientemente. Ése es el camino de la comprensión espiritual perfecta. El mensaje debe ser oÃdo con atención, y si lo habla un alma iluminada, actuará en el corazón dormido del alma condicionada. Y por el hecho de oÃr continuamente, se puede alcanzar la etapa perfecta de la autorrealización.