markaṭa-vairāgya nā kara loka dekhāñā
yathā-yogya viṣaya bhuñja' anāsakta hañā
markaṭa-vairāgya — renunciación de mono; nā kara — no hagas; loka — a la gente; dekhāñā — haciendo alarde; yathā-yogya — como sea adecuado; viṣaya — de las cosas materiales; bhuñja’ — disfruta; anāsakta — sin apego; hañā — estando.
SIGNIFICADO: En este verso es muy importante la palabra markata-vairagya, que se refiere a la falsa renunciación. En su comentario de esta palabra, Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati Thakura señala que los monos manifiestan una renuncia externa al negarse a vestir y al vivir desnudos en el bosque. De este modo, se consideran renunciantes, pero en realidad se encuentran muy ocupados en la complacencia de los sentidos con decenas de monas. Esta clase de renuncia se llama markata-vairagya, la renuncia del mono. No se puede renunciar verdaderamente a menos que se desarrolle repulsión por las actividades materiales y se las considere un obstáculo para el avance espiritual. La renunciación no debe ser phalgu, temporal, sino que debe mantenerse durante toda la vida. La renunciación temporal, la renunciación del mono, es como la que se siente al visitar un crematorio. A veces, la persona que lleva un cadáver al crematorio piensa: «Si el cuerpo va a tener este final, ¿por qué trabajo día y noche con tanto esfuerzo?». Esos sentimientos surgen de modo natural en la mente de todo el que visita un ghata crematorio. Sin embargo, nada más regresar del crematorio, esa misma persona vuelve a ocuparse en actividades materiales en busca del placer de los sentidos. Eso se llama smasana-vairagya, o markata-vairagya.
Para ofrecer servicio al Señor, podemos aceptar aquello que sea necesario. Viviendo de ese modo, podemos alcanzar la verdadera renuncia. El Bhakti-rasamrta-sindhu (1.2.108) dice:
yavata syat sva-nirvahah svi-kuryat tavad artha-vit
adhikye nyunatayam ca cyavate paramarthatah
«Debemos aceptar lo imprescindible para vivir, pero no debemos aumentar esas necesidades de modo superfluo, aunque tampoco debemos disminuirlas de forma artificial. Simplemente debemos aceptar lo que necesitemos para nuestro progreso espiritual».
En su Durgama-saṅgamani, Sri Jiva Gosvami comenta que la palabra sva-nirvahah en realidad significa sva-sva-bhakti-nirvahah. El devoto experimentado solamente aceptará aquellas cosas materiales que le ayuden a ofrecer servicio al Señor. El Bhakti-rasamrta-sindhu (1.2.256) explica la renunciación, markata-vairagya, o phalgu-vairagya, con las siguientes palabras:
prapañcikataya buddhya hari-sambandhi-vastunah
mumuksubhih parityago vairagyam phalgu kathyate
«Cuando las personas deseosas de alcanzar la liberación renuncian a cosas que están relacionadas con la Suprema Personalidad de Dios porque las consideran materiales, su renunciación se dice que es incompleta». Todo lo que es favorable para ofrecer servicio al Señor debe aceptarse, y no hay que rechazarlo considerándolo material. Yukta-vairagya, la renunciación adecuada, se explica de la siguiente forma:
anasaktasya visayan yatharham upayuñjatah
nirbandhah krsna-sambandhe yuktam vairagyam ucyate
«Todo debe aceptarse para el servicio del Señor, y no para complacer los propios sentidos. La renunciación de aquel que acepta algo sin apego, debido a la relación de ese objeto con Krsna, recibe el nombre de yukta-vairagya». Como Krsna es la Verdad Absoluta, todo lo que se acepta para Su servicio también es la Verdad Absoluta.
Sri Caitanya Mahaprabhu emplea la palabra markata-vairagya para referirse a los supuestos vaisnavas que se visten con taparrabos tratando de imitar a Srila Rupa Gosvami. Esa clase de personas llevan una bolsa con el rosario y rezan, pero en su corazón están siempre pensando en conseguir mujeres y dinero. Sin que los demás lo sepan, esos markata-vairagis mantienen mujeres, pero externamente se presentan como renunciantes. Sri Caitanya Mahaprabhu estaba muy en contra de esos markata-vairagis o seudo vaisnavas.