prakāśa-viśeṣe teńha dhare tina nāma
brahma, paramātmā āra svayaḿ-bhagavān
prakÄÅ›a — de manifestación; viÅ›eá¹£e — en variedad; teá¹…ha — Él; dhare — posee; tina — tres; nÄma — nombres; brahma — Brahman; paramÄtmÄ â€” ParamÄtmÄ (Superalma); Ära — y; svayam — Él mismo; bhagavÄn — la Suprema Personalidad de Dios.
SIGNIFICADO: Srila Jiva Gosvami ha explicado la palabra bhagavan en su Bhagavat-sandarbha. La Personalidad de Dios, al estar plena de toda potencia concebible e inconcebible, es la Totalidad Suprema Absoluta. El Brahman impersonal es una manifestación parcial de la Verdad Absoluta, comprendida en la ausencia de esas potencias completas. La primera sÃlaba de la palabra bhagavan es bha, que significa «sustentador» y «protector». La siguiente letra, ga, significa «lÃder», «propulsor» y «creador». Va significa «morada» (todos los seres vivientes moran en el Señor Supremo, y el Señor Supremo mora en el corazón de todo ser viviente). Uniendo todos estos conceptos, la palabra bhagavan tiene el significado de potencia inconcebible de conocimiento, energÃa, fuerza, opulencia, poder e influencia, desprovisto de toda clase de inferioridad. Sin estas potencias inconcebibles, no se puede sustentar ni proteger totalmente. Nuestra civilización moderna está sustentada por ajustes cientÃficos inventados por muchos grandes cerebros cientÃficos. Imaginemos, por tanto, lo gigantesco del cerebro cuyos ajustes sustentan la gravitación de un número ilimitado de planetas y satélites, y que crea el espacio ilimitado en el que flotan. Si consideramos la inteligencia necesaria para poner en órbita los satélites que hace el hombre, no podemos engañarnos creyendo que no existe una inteligencia gigantesca responsable de la disposición de los diversos sistemas planetarios. No hay razón para creer que todos los planetas gigantescos flotan en el espacio sin la disposición superior de una inteligencia superior. Este tema está tratado con claridad en la Bhagavad-gita (15.13), en la que dice la Personalidad de Dios: «Yo penetro en cada planeta, y todos ellos se mantienen en órbita debido a Mi energÃa». Si la Personalidad de Dios no sostuviera los planetas con Su poder, todos ellos se dispersarÃan en el aire, como el polvo. Los cientÃficos modernos pueden explicar solamente de un modo nada práctico esta fuerza inconcebible de la Personalidad de Dios.
Las potencias de las sÃlabas bha, ga, y va se aplican en relación a muchos significados diferentes. Por medio de Sus diferentes agentes potentes, el Señor lo protege y sustenta todo, pero Él mismo, personalmente, sólo protege y sustenta a Sus devotos, al igual que un rey sustenta y protege personalmente a sus propios hijos, mientras confÃa la protección y el sustento del estado a una serie de agentes administrativos. El Señor es el lÃder de Sus devotos, como nos dice la Bhagavad-gita, donde se menciona que la Personalidad de Dios enseña personalmente a Sus afectuosos devotos la manera de hacer progresos ciertos en la senda de la devoción y asà dirigirse con seguridad al reino de Dios. El Señor también es el receptor de toda la adoración que Le ofrecen Sus devotos, para quienes Él es el objetivo y la meta. El Señor crea para Sus devotos las condiciones favorables para que cultiven el sentimiento de amor trascendental por Dios. A veces lo hace arrancando el apego material del devoto a la fuerza y poniendo obstáculos a todos sus agentes protectores materiales, para que asà el devoto se vea obligado a depender completamente de la protección de Dios. De esta manera el Señor prueba que Él es el lÃder de Sus devotos.
El Señor no Se ocupa directamente de la creación, mantenimiento y destrucción del mundo material, porque está eternamente ocupado en el goce de la bienaventuranza trascendental con los enseres que componen Sus potencias internas. Sin embargo, como iniciador de la energÃa material, asà como de la potencia marginal (los seres vivientes), Él Se expande en los purusa-avataras, que están investidos de potencias semejantes a las Suyas. Los purusa-avataras están también en la categorÃa de bhagavat-tattva, porque todos y cada uno de Ellos son idénticos a la forma original de la Personalidad de Dios. Las entidades vivientes son Sus partÃculas infinitesimales y son cualitativamente uno con Él. Se las ha enviado a este mundo material a disfrutar materialmente para cumplir sus deseos de ser individuos independientes, pero, sin embargo, están sujetas a la voluntad suprema del Señor. El Señor delega en Su propio aspecto como Superalma para supervisar las disposiciones que se toman para ese goce material. A este respecto, es oportuno el ejemplo de una feria. Si los ciudadanos de un estado se reúnen en una feria para disfrutar durante un tiempo, el gobierno envÃa un funcionario especial para que supervise. Ese funcionario está investido con todo el poder del gobierno, y, por esto, es idéntico al gobierno. Cuando la feria termina, no hay necesidad de ese funcionario, que regresa a su hogar. Paramatma se compara a este funcionario.
Los seres vivientes no lo son todo. Sin duda, son parte del Señor Supremo, y cualitativamente forman uno con Él; sin embargo, están sujetos a Su control, de manera que nunca son iguales a Él ni son uno con Él. El Señor que acompaña al ser viviente es Paramatma, el ser viviente supremo. Nadie, por tanto, debe imaginar que los diminutos seres vivientes y el ser viviente supremo estén al mismo nivel.
La verdad que todo lo penetra, que existe eternamente durante la creación, mantenimiento y aniquilación del mundo material, y en la cual los seres vivientes descansan en trance, recibe el nombre de Brahman impersonal.