jñāna-vijñāna-tṛptātmā
kūṭa-stho vijitendriyaḥ
yukta ity ucyate yogī
sama-loṣṭrāśma-kāñcanaḥ
jñÄna — mediante el conocimiento adquirido; vijñÄna — y el conocimiento comprendido; tá¹›pta — satisfecho; ÄtmÄ â€” una entidad viviente; kÅ«á¹a-sthaḥ — situado en lo espiritual; vijita-indriyaḥ — con los sentidos controlados; yuktaḥ — apto para lograr la comprensión del ser; iti — asà pues; ucyate — se dice; yogÄ« — un mÃstico; sama — equilibrado; loá¹£á¹ra — guijarros; aÅ›ma — piedra; kÄñcanaḥ — oro.
El conocimiento libresco sin la plena comprensión de la Verdad Suprema, es inútil. Esto se señala de la siguiente manera:
atah sri-krsna-namadi na bhaved grahyam indriyaih
sevonmukhe hi jihvadau svayam eva sphuraty adah
“Nadie puede entender la naturaleza trascendental del nombre, la forma, las cualidades y los pasatiempos de Sri Krsna, a través de los sentidos contaminados por lo material. Sólo cuando uno se satura espiritualmente mediante el servicio trascendental que le presta al Señor, se le revelan el nombre, la forma, las cualidades y los pasatiempos trascendentales del Señor†(Brs. 1.2.234).
Este Bhagavad-gita constituye la ciencia del proceso de conciencia de Krsna. Nadie puede volverse consciente de Krsna mediante la simple erudición mundana. Uno debe ser lo suficientemente afortunado como para poder relacionarse con una persona que tenga la conciencia pura. Una persona consciente de Krsna tiene conocimiento revelado, por la gracia de Krsna, debido a que está satisfecha con el servicio devocional puro. Mediante el conocimiento revelado, uno se vuelve perfecto. Con el conocimiento trascendental, uno puede permanecer firme en sus convicciones, pero con el mero conocimiento académico, las aparentes contradicciones pueden engañarlo y confundirlo a uno fácilmente. Quien es en verdad autocontrolada es el alma iluminada, porque está entregada a Krsna. Ella es trascendental, porque no tiene nada que ver con la erudición mundana. Para ella, la erudición mundana y la especulación mental, que puede que para otros sean como el oro, no tienen más valor que los guijarros o las piedras.