cañcalaḿ hi manaḥ kṛṣṇa
pramāthi balavad dṛḍham
tasyāhaḿ nigrahaḿ manye
vāyor iva su-duṣkaram
cañcalam — vacilante; hi — ciertamente; manaḥ — mente; kṛṣṇa — ¡oh, Kṛṣṇa!; pramÄthi — agitadora; bala-vat — fuerte; dá¹›á¸ham — obstinada; tasya — su; aham — yo; nigraham — sometiendo; manye — pienso; vÄyoḥ — del viento; iva — como; su-duá¹£karam — difÃcil.
La mente es tan fuerte y obstinada, que a veces domina la inteligencia, aunque se supone que la mente debe estar subordinada a la inteligencia. Para un hombre que se encuentra en el mundo práctico y que tiene que luchar contra muchÃsimos elementos contrarios, es sin duda muy difÃcil controlar la mente. Puede que de un modo artificial uno establezca un equilibrio mental tanto con el amigo como con el enemigo, pero en fin de cuentas ningún hombre mundano puede hacerlo, ya que eso es más difÃcil que controlar la furia del viento. En las Escrituras védicas (Katha Up. 1.3.3–4) se dice:
atmanam rathinam viddhi sariram ratham eva ca
buddhim tu sarathim viddhi manah pragraham eva ca
indriyani hayan ahur visayams tesu go-caran
atmendriya-mano-yuktam bhoktety ahur manisinah
“El individuo es el pasajero que va en el coche del cuerpo material, y la inteligencia es el conductor. La mente es el instrumento con el que se conduce, y los sentidos son los caballos. Por lo tanto, el yo es el que disfruta o sufre en compañÃa de la mente y los sentidos. Asà lo entienden los grandes pensadoresâ€. Se supone que la inteligencia debe dirigir a la mente, pero la mente es tan fuerte y obstinada que a menudo domina la inteligencia de uno, tal como una infección muy aguda puede superar la eficacia de la medicina. Ese elemento tan fuerte que es la mente, se supone que se controla mediante la práctica del yoga, pero ese método nunca es práctico para una persona del mundo, como lo era Arjuna. Y, ¿qué podemos decir del hombre moderno? El sÃmil que se usa aquà es idóneo: uno no puede capturar una ráfaga de viento. Y aún es más difÃcil capturar la mente turbulenta. La manera más sencilla de controlar la mente, según lo sugirió el Señor Caitanya, la constituye el canto de “Hare Krsna†con toda humildad, el gran mantra de la liberación. El método que se prescribe es sa vai manah krsna-padaravindayoh: uno debe ocupar la mente en Krsna por completo. Sólo entonces dejarán de haber más ocupaciones que agiten la mente.