karmendriyāṇi saḿyamya
ya āste manasā smaran
indriyārthān vimūḍhātmā
mithyācāraḥ sa ucyate
karma-indryÄṇi — los cinco órganos de los sentidos para el trabajo; saá¹yamya — controlando; yaḥ — cualquiera que; Äste — permanezca; manasÄ â€” mediante la mente; smaran — pensando en; indriyÄ-arthÄn — objetos de los sentidos; vimÅ«á¸ha — necio; ÄtmÄ â€” alma; mithyÄ-ÄcÄraḥ — farsante; saḥ — él; ucyate — se le llama.
Hay muchos farsantes que rehúsan trabajar de un modo consciente de Krsna pero que hacen todo un espectáculo de meditación, mientras que, en realidad, moran mentalmente en el goce de los sentidos. Farsantes de esa Ãndole puede que también hablen acerca de una árida filosofÃa a fin de embaucar a unos seguidores sofisticados, pero, de acuerdo con este verso, son los engañadores más grandes que existen. Para el goce de los sentidos, uno puede actuar en cualquiera de las posiciones del orden social, pero si uno sigue las reglas y regulaciones de su posición especÃfica, puede ir progresando gradualmente en la purificación de su existencia. Mas, aquel que hace alarde de ser un yogi, mientras que de hecho se halla en busca de los objetos de la complacencia de los sentidos, debe ser conocido como el engañador más grande de todos, aunque a veces hable de filosofÃa. El conocimiento de ese pecador no tiene ningún valor, porque la energÃa ilusoria del Señor lo despoja de los efectos del mismo. La mente de semejante farsante siempre está impura, y, por lo tanto, su espectáculo de meditación yóguica no tiene ningún valor en absoluto.