āvṛtaḿ jñānam etena
jñānino nitya-vairiṇā
kāma-rūpeṇa kaunteya
duṣpūreṇānalena ca
Ävá¹›tam — cubierto; jñÄnam — conciencia pura; etena — por este; jñÄninaḥ — del conocedor; nitya-vairiá¹‡Ä â€” por el enemigo eterno; kÄma-rÅ«peṇa — en forma de lujuria; kaunteya — ¡oh, hijo de KuntÄ«!; duá¹£pÅ«reṇa — nunca se satisfará; analena — por el fuego; ca — también.
En el Manu-smrti se dice que a la lujuria no se la puede satisfacer con ninguna cantidad de disfrute de los sentidos, tal como al fuego nunca se lo extingue mediante un suministro continuo de combustible. En el mundo material, el centro de todas las actividades es la vida sexual, y por ello este mundo material recibe el nombre de maithunya-agara, o los grilletes de la vida sexual. En la cárcel ordinaria, a los criminales se los mantiene tras unas rejas; de igual manera, a los criminales que desobedecen las leyes del Señor se los encadena por medio de la vida sexual. El adelanto de la civilización material en base a la complacencia de los sentidos significa aumentar la duración de la existencia material de la entidad viviente. Asà pues, esta lujuria es el sÃmbolo de la ignorancia que mantiene a la entidad viviente dentro del mundo material. Mientras uno disfruta de la complacencia de los sentidos, puede que haya algún sentimiento de felicidad, pero, de hecho, ese supuesto sentimiento de felicidad es el mayor enemigo de aquel que disfruta de los sentidos.