यततो हà¥à¤¯à¤ªà¤¿ कौनà¥à¤¤à¥‡à¤¯ पà¥à¤°à¥à¤·à¤¸à¥à¤¯ विपशà¥à¤šà¤¿à¤¤à¤ƒ ।
इनà¥à¤¦à¥à¤°à¤¿à¤¯à¤¾à¤£à¤¿ पà¥à¤°à¤®à¤¾à¤¥à¥€à¤¨à¤¿ हरनà¥à¤¤à¤¿ पà¥à¤°à¤¸à¤­à¤‚ मनः ॥६०॥

yatato hy api kaunteya

puruṣasya vipaścitaḥ

indriyāṇi pramāthīni

haranti prasabhaḿ manaḥ

yatataḥ — mientras se esfuerza; hi — indudablemente; api — a pesar de; kaunteya — ¡oh, hijo de Kunti!; puruá¹£asya — de un hombre; vipaÅ›citaḥ — lleno de conocimiento discriminador; indriyÄṇi — los sentidos; pramÄthÄ«ni — agitando; haranti — tiran; prasabham — a la fuerza; manaḥ — la mente.


Texto

¡Oh, Arjuna!, los sentidos son tan fuertes e impetuosos, que incluso arrastran a la fuerza la mente del hombre de buen juicio que se esfuerza por controlarlos.

Significado

Hay muchos sabios, filósofos y trascendentalistas eruditos que tratan de conquistar los sentidos, pero, a pesar de sus esfuerzos, hasta los más grandes de ellos se vuelven a veces víctimas del disfrute material de los sentidos, a causa de la agitada mente. Incluso Visvamitra, un gran sabio y yogi perfecto, fue inducido por Menaka al disfrute sexual, aunque el yogi se estaba esforzando por controlar los sentidos con severos tipos de penitencia y mediante la práctica del yoga. Y, por supuesto, hay muchísimos casos similares en la historia del mundo. Luego es muy difícil controlar la mente y los sentidos sin estar plenamente consciente de Krsna. Si a la mente no se la ocupa en Krsna, uno no puede dejar esas ocupaciones materiales. Sri Yamunacarya, un gran santo y devoto, da un ejemplo práctico, al decir:

yad-avadhi mama cetah krsna-padaravinde
nava-nava-rasa-dhamany udyatam rantum asit
tad avadhi bata nari-saá¹…game smaryamane
bhavati mukha-vikarah sustu nisthivanam ca

“Desde que mi mente se ha dedicado al servicio de los pies de loto del Señor Krsna y he estado disfrutando de un humor trascendental nuevo a cada paso, cuando quiera que pienso en la vida sexual, vuelvo la cara al instante y escupo en el pensamientoâ€.

El estado de conciencia de Krsna es una cosa tan hermosa en sentido trascendental, que automáticamente el disfrute material se vuelve desagradable. Es como si un hombre hambriento hubiera satisfecho el hambre con una cantidad suficiente de nutritivos comestibles. Maharaja Ambarisa también venció a un gran yogi, Durvasa Muni, por el simple hecho de que tenía la mente ocupada en el proceso de conciencia de Krsna (sa vai manah krsna-padaravindayor vacamsi vaikuntha-gunanuvarnane).