dehī nityam avadhyo 'yaḿ
dehe sarvasya bhārata
tasmāt sarvāṇi bhūtāni
na tvaḿ śocitum arhasi
dehÄ« — el propietario del cuerpo material; nityam — eternamente; avadhyaḥ — no puede ser matado; ayam — esta alma; dehe — en el cuerpo; sarvasya — de todo el mundo; bhÄrata — ¡oh, descendiente de Bharata!; tasmÄt — por consiguiente; sarvÄṇi — todas; bhÅ«tÄni — entidades vivientes (que nacen); na — nunca; tvam — tú; Å›ocitum — lamentarse; arhasti — merece.
El Señor concluye ahora el capÃtulo de instrucciones acerca de la inmutable alma espiritual. Al describir a la inmortal alma de diversas maneras, el Señor Krsna establece que el alma es inmortal y que el cuerpo es temporal. Por consiguiente, Arjuna, como ksatriya que era, no debÃa abandonar su deber por el temor de que su abuelo y su maestro —Bhisma y Drona— fueran a morir en la batalla. En base a la autoridad de Sri Krsna, uno tiene que creer que existe un alma que es diferente del cuerpo material, y no que no hay tal cosa como alma, o que las señales de vida se desarrollan en una determinada etapa de madurez material producto de la interacción de unas sustancias quÃmicas. Que el alma sea inmortal no significa que se fomente la violencia, pero en tiempos de guerra, cuando hay verdadera necesidad de ella, no se la condena. Esa necesidad debe justificarse en función de la sanción del Señor, y no de un modo caprichoso.