yasya nāhańkṛto bhāvo
buddhir yasya na lipyate
hatvāpi sa imān lokān
na hanti na nibadhyate
yasya — aquel cuyo; na — nunca; ahaá¹…ká¹›taḥ — del ego falso; bhÄvaḥ — naturaleza; buddhiḥ — inteligencia; yasya — aquel cuyo; na — nunca; lipyate — está apegado; hatvÄ â€” mate; api — aun; saḥ — él; imÄn — este; lokÄn — mundo; na — nunca; hanti — mata; na — nunca; nibadhyate — se enreda.
En este verso, el Señor le informa a Arjuna que el deseo de no pelear surge del ego falso. Arjuna creyó ser el autor de la acción, pero él no tuvo en cuenta la sanción suprema de dentro y fuera. Si uno no sabe que existe una supersanción, ¿por qué va a actuar? Pero aquel que conoce los instrumentos del trabajo, que sabe que él mismo es el trabajador y que el Señor Supremo es el sancionador supremo, es perfecto en todo lo que hace. A esa persona nunca la domina la ilusión. La actividad y la responsabilidad personal surgen del ego falso y del ateÃsmo, o de la falta de conciencia de Krsna. Todo aquel que actúa con conciencia de Krsna bajo la dirección de la Superalma o de la Suprema Personalidad de Dios, aunque mate, no mata. Y él tampoco se ve jamás afectado por la reacción de esa matanza. Cuando un soldado mata siguiendo la orden de un oficial superior, no está sujeto a ser juzgado. Pero si un soldado mata por su propia cuenta, entonces sin duda que será juzgado por alguna corte.